Al romper el alba

Reseña de Al romper el Alba, novela editada por editorial Planeta en el centenario del nacimiento de Hemingway; y algunas consideraciones sobre la literatura de este maestro de las letras del siglo XX.

Siempre es un placer leer a Hemingway. Pasar los ojos por sobre las palabras ya da una sensación de bienestar, porque leerlo no es leer sobre la guerra, sobre la caza o la pesca, es asistir, participar de la caza de leones, de la guerra, de la pesca, claro que, desde la comodidad de nuestro sillón y sin arriesgar el pellejo. Hemingway es un escritor que nunca pierde vigencia, aunque a veces sea incomprendido por nuevas generaciones que no ven en él más que un tosco y violento cazador.

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Nació en Oak Park, Illionois en 1899. En 1917 fue como miembro de los cuerpo de la cruz roja a la primera guerra mundial y fue herido en el campo de batalla. Perteneció a la que se dio en llamar la generación perdida y fue uno de los escritores de más renombre de su época. Alcanzó la fama a los 30 años con su primera novela Adiós a las Armas y continuó con una larga producción novelística con altibajos (según la crítica) hasta el premio Novel y su posterior suicidio.

Onetti decía (palabras más, palabras menos) que gracias a que Hemingway dejó varias ex=esposas con sus respectivos manuscritos de novelas sin terminar, desde 1970 en adelante, cada diez años asistimos a la edición de una “nueva” novela del maestro.


En este caso se trata de Al romper el alba, novela que fue editada por Planeta en el centenario del nacimiento del autor de Las Nieves del Kilimanjaro, Por quién doblan las campanas y El viejo y el mar (por citar tres de sus novelas más reconocidas).

Esta novela se había dado por perdida pero fue encontrada y restaurada por Patrick Hemingway, uno de sus hijos. Entre otras cosas, arroja luz sobre un período (alrededor de 1950) que aparentemente habría sido de escasa producción literaria: sólo publicó en esa época Al otro lado del río y entre los árboles, novela que fue duramente criticada por los especialistas.
Ahora sabemos que Hemingway dejo alrededor de 3000 páginas de manuscritos son corregir, de los cuales ya han visto la luz Islas a la deriva, 88 poemas, El verano peligroso, Publicado en Toronto, El jardín del Edén, Relatos inéditos y Despachos de la guerra civil española.

Ernest HemingwayAl romper el alba es una novela que se desarrolla en Kenia a principio de la década del 50. Lugar donde existen una serie de conflictos étnicos pero, como se explica en el prólogo, no es necesario estar interiorizado de los mismos para disfrutar la obra. Al romper el alba es casi un diario personal sobre las andanzas de Hemingway.

Es muy llamativo el uso (en exceso) de la conjunción “y” para unir enunciados muy diversos. Cabe pensar que Patrick Hemingway halla tenido que trabajar con un manuscrito muy poco elaborado y se halla decido por la “y” como una solución gramatical para darle cierta continuidad a distinto tipo de ideas. Recurso que por otra parte ya estaba en los últimos escritos de su padre, y que además transmite la sensación de verborragia característica del trastorno bipolar, enfermedad que lo llevo finalmente al suicidio.

Como en otras obras están presentes el tema del valor, el individualismo, lo heroico, la aventura, las armas, la violencia, la camaradería, la amistad, la política, el amor, y el alcohol. El alcohol siempre estuvo presente en sus novelas pero ahora el protagonista toma un trago al levantarse, otro con el desayuno, otro en el viaje (a donde sea), otro con los amigos (o con quien sea, para festejar lo que sea), ya no se trata del joven teniente Henry de Adiós a las armas que tomaba un trago para relajarse después de un momento difícil, ahora, lamentablemente, con tristeza, vemos dibujarse la figura de un borracho al que podríamos llamar Ernie.

Algunos críticos han hablado de la soledad de los personajes de Hemingway. También en esta novela vemos a estos (anti) héroes = alter ego de Hemingway, solos en el mundo, aunque estén rodeados de gente, solos de una manera especial, solos porque no aceptan la protección de nada ni de nadie.

Un capítulo aparte merece la discusión del alcance o la profundidad de la narrativa del maestro. En el El viejo y el mar era muy notoria, y por eso se discutió mucho la posibilidad de que se tratara de una gran alegoría donde el mar era una metáfora, el pez otra metáfora, el acto de pescar otra metáfora, y la novela entera una sucesión de metáforas (:una alegoría). Pero poco se ha discutido sobre la posibilidad de que cada una de las sesiones de casería de las que relata Hemingway en sus distintas obras (Las verdes colinas de África, es un ejemplo, Al romper el alba es otra) fueran también metáforas. Acaso Hemingway nos está hablando de otra cosa cuando nos describe minuciosamente el acecho del animal, cuando le sigue el rastro, cuando nos cuenta la forma de acercarse, la forma de matarlo???? (Lo mismo puede pensarse sobre la tauromaquia. Muerte en la tarde, ese árido tratado sobre el arte de lidiar toros adquiriría otro significado si lo leemos como una metáfora.) Se trate nada más que de una descripción de los elementos de la casería? Pensar eso no sería subestimar a Hemingway? Nos está hablando de otras cosas de forma implícita?(de qué?)

Aunque no fuera así, las descripciones logran involucrar de forma extraordinaria al lector. Y lo hacen porque el autor escribe pensando en qué hacer para sentirse bien. Sentirse bien en el sentido más amplio de la expresión, no se trata sólo de pasarlo bien, sino de estar en paz, en paz con uno mismo, con los amores, con los amigos, con la conciencia, con Dios(?).

Hemigway nos hace partícipes de las andanzas de sus personajes, y cuando el personaje se siente a gusto y está satisfecho, nosotros nos sentimos igual, y cuando se siente perdido en medio de la lluvia y siente que sólo le queda luchar y hacer lo que está a su alcance hacer y seguir luchando, nosotros nos sentimos igual.

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