Borges, Sábato

El registro de los diálogos entre dos de las figuras más importantes de la literatura de siglo XX, que además compartían el hecho de ser argentinos (:…eso que nadie puede definir).

La lucidez es lo que caracteriza a estos dos hombres. Dos argentinos. Sólo Argentina podría crear a dos seres como ellos, casi salidos de un libros de seres imaginarios.

(Una reflexión al margen: no es que Borges y Sábato sean dos de los escritores más grande de la Argentina y punto. Es que en el siglo XX y especialmente en su segunda mitad, en Argentina, el Río de la Plata, y América Latina, convivieron los escritores más importantes de su época (y algunos de los más grandes de todas las épocas). A nombres como el de Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Felisberto Hernández, Ernesto Sábato, hay que agregar otros, de escritores de segunda fila, pero que yo no dudaría en poner en el equipo titular de cualquier selección, como el de Horacio Quiroga, Leopoldo Marechal, Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Alfredo Bryce Echenique, Idea Vilariño, Roberto Arlt, Augusto Roa Bastos, Alejo Carpentier, Adolfo Bioy Caseres.

Pero hay dos nombres que son especiales: Borges y Onetti, el tiempo se encargará de dar la última palabra, pero estos dos escritores (y su cercanía en el tiempo y el espacio) sólo son comparables a los de Cervantes y Shakespeare.)
Volviendo a los diálogos de Borges y Sábato, podríamos hacer una lista de similitudes y diferencias entre ambos… y vamos a hacerla, por qué no?

Los une: la literatura (algunos nombres), la Argentina, los números, el método para crear, la manera de vivir, los amigos…
Los separa: la política, la literatura (algunos nombres), la Argentina, los números, la forma de sus obras, el método para crear, la manera de vivir, los amigos, las mujeres…

El libro consiste en la trascripción de una serie de diálogos (siete encuentros en total) que Jorge Luis Borges (sabio de profesión) y Ernesto Sábato (siempre inmerecidamente admirado gracias a sus estudios de física por los intelectuales (léase humanistas (léase alérgicos a las matemáticas)) acordaron realizar allá por 1975.

sabatoyborges.jpgEs una trascripción infiel y verás hecha por Orlando Barone (periodista y creo que escritor), encargado de “moderar” la conversación y proponer algunos temas. A Barone también le debemos una serie de comentarios al principio, en la mitad y el final de cada encuentro, con un notorio exceso de sentimentalismo (“egocéntrico barroquísmo” es el término que usa Borges para otro asunto pero que cabe aquí) que él mismo reconoce (en la reedición del libro).

Lo que sí hace Orlando Barone muy bien es trasmitir los climas de las conversaciones, incluso el clima “meteorológico” de los encuentros, ya que una tarde de verano en un cafetín de Buenos Aires es un contertulio más en la mesa.
Pero el mayor mérito de Barone es el de haber tenido acceso a estas dos figuras y convencerlos para que se encontraran a dialogar.



Este no es en libro para alguien que no frecuente el mundo de la literatura (y la filosofía, el mundo de las ideas en general) ya que, sin que estos dos escritores se lo hayan propuesto, son páginas y páginas de citas y citas. Para entender de qué están hablando hay que haber leído desde Aristóteles a Macedonio Fernández (pasando ( los ojos) por (sobre las pinturas de) Van Gogh).

Desfilan también por las páginas de los diálogos, Kipling, De Quencey, Stevenson, Cervantes, Chesterton, Quevedo, Gardel, algunos payadores, la realidad, los sueños, el tiempo, el universo, Dios…el suicidio…

Los diálogos generalmente transcurren en un tono cordial, sin llegar nunca al tono de íntima confesión. Cuando se roza el tema político es cuando surgen las rispidéces.

Es que anteriormente a esos diálogos ambos escritores estuvieron separados durante largos años debido a profundas discrepancias en los motivos de su rechazo al peronismo (no ahondaré más en este tema ya que el peronismo sólo es comprensible para los argentinos, sus leyes, su sistema, su esencia, su rechazo o su aceptación (o su defensa ardorosa) es uno de los aspectos que hacen por definición al ser argentino…).

252784_0.gifPreviendo esto fue que ambos acordaron antes de concretar los diálogos no tratar el tema político, o mejor dicho, el tema de la realidad política de Argentina en 1975, o mejor dicho acordaron abolir el mundo.

Borges siempre fue criticado por ser un hombre de derecha aunque él se calificaba como conservador y/o anarquista, dependiendo del día y el entrevistado.

Sábato es el autor del Nunca más, el libro que arrojó luz sobre qué había pasado en la Argentina con los desaparecidos durante la dictadura militar. El Nunca más, fue publicado en los 80, años en que recién se podía empezar a hablar del tema, época en la que circulaban muchas versiones, y el Nunca más (también conocido como El informe Sábato) vino a dar una versión casi definitiva de los hechos. (A poner las cosas en su lugar).

Sábato y Borges. Sábato y sus fantasmas. Borges y su exposición, a veces desagradable, de ideas brillantes (para quien logra comprenderlas).
En esos años, la madre de Borges, Leonor Acevedo, se encontraba en una casa no muy lejana, postrada en una cama, próxima a cumplir los cien años, y su presencia y su cercano fallecimientos era una espada de Damócles que pendía sobre Borges.

Tanto su madre, como Borges, como Sábato han sido seres de una extraordinaria longevidad…
Por una razón misteriosa, no quisiera usar las palabras “destino”, “Dios”, “ironía”, hoy son los ojos de Ernesto los que están en la niebla, los que están entre los libros y la noche …

No quisiera terminar este artículo sin (que tal vez, haya sido una excusa para lo siguiente:) aprovechar la ocasión para hacer llegar mi agradecimiento y mi saludo cordial a Ernesto Sábato, un hombre que está próximo a cumplir los noventa y siete años.

Noventa y siete años dedicados al arte y a la ciencia, a la literatura y a la física, a la política, la música y la pintura…
Noventa y siete años de valor, porque para existir (y vivir) en este mundo con una sensibilidad como la de Ernesto, se necesita valor, mucho valor, y Sábato lo tiene.

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