Carlos Arniches, sainete y tragedia grotesca

El 11 de octubre se cumplieron 150 años desde el nacimiento del escritor alicantino, quien curiosamente fue el que mejor dio forma teatral al casticismo madrileño.

arniches

El 11 de octubre se cumplieron los 150 años del nacimiento de Carlos Arniches, una de las más relevantes figuras de la comedia española del pasado siglo. Nacido en Alicante, no deja de resultar curioso que fuera él quien dio forma al lenguaje popular y castizo de Madrid. Y lo hizo a través de un género con amplia tradición en nuestro teatro: el Sainete. Podría definirse éste como obra en un acto de tono costumbrista y jocoso que hunde sus raíces en el entremés de nuestro Siglo de Oro.

Como derivación de éste, surge en el siglo XVIII de la mano de autores como Sebastián Vázquez y, sobre todo, Ramón de la Cruz, quien supo darle altura literaria. Herederos suyos fueron Tomás Luceño y Javier de Burgos, tras los cuales el sainete cayó en cierta decadencia.

A revitalizarlo vino precisamente Carlos Arniches, dotado de gran vis cómica y de amplios conocimientos de la técnica teatral. Pero sobre todo, fue un autor fecundo pues estrenó más de 60 obras contando solamente las que escribió en solitario. Casi todas ellas, además, fueron grandes éxitos de público aunque no tanto de crítica, que no dejaba de considerar sus sainetes un género menor. Titulos muy populares entre ellos fueron ‘El santo de la Isidra’, de tono romántico; ‘El pobre Valbuena’, historia de un aspirante a don Juan más bien tímido; ‘El amo de la calle’, sobre otro seductor que termina escarmentado, y ‘Gente menuda’, protagonizado por un hombre honesto que, al juntarse con malas compañías, termina en la cárcel.

Más extensas pero igualmente cómicas son piezas como ‘Don Quintín el Amargao’, en torno a los celos; El solar de Mediacapa’, nuevamente sobre un trasnochado don Juan o ‘El padre Pitillo’, acerca de un sacerdote que acoge en su casa a una muchacha sin hogar. Con éstas, Arniches abrió el camino a otro tipo de teatro igualmente creado por él.

Nos referimos a la «tragedia grotesca», género al cual podríamos definir como melodrama que conserva la comicidad pero tiene, por un lado, carácter social, regeneracionista y voluntariamente didáctico y, por otro, una más trabajada construcción teatral. Entre estas obras cabe citar ‘Los caciques’, sobre esa figura tan extendida en nuestro país; ‘La señorita de Trévelez’, crítica de una juventud ociosa que gasta bromas sin tener en cuenta los sentimientos de los demás; ‘Es mi hombre’, donde satiriza el machismo; ‘La casa de Quirós’, historia rural sobre el choque entre una rancia aristocracia y la incipiente burguesía, o ‘El señor Badanas’, cuyo protagonista se ve acosado por un empleado al que acaba de despedir. En definitiva y si bien es cierto que muchas de sus piezas son obras de situación que no han sobrevivido a su época, Carlos Arniches fue un magnífico comediógrafo dotado de gran dominio de las técnicas teatrales y de una extraordinaria vis cómica.

Vía: ‘Biografías y Vidas’.

Foto: Pedro Reina en Wikimedia.

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