‘Cevdet Bey e hijos’, de Orhan Pamuk

Mondadori publica por vez primera en España la novela con la que el escritor turco inició su carrera literaria.

Orhan Pamuk

A lo largo de la Historia de la Literatura, muchos escritores han quedado indisolublemente ligados por sus obras a una ciudad. Por ejemplo, Benito Pérez Galdós será, para siempre, el novelista del Madrid isabelino, James Joyce el del Dublín de principios del siglo XX y John Dos Passos el de Nueva York a través de su coral ‘Manhattan Transfer’. Ellos han reflejado como nadie la esencia de esas ciudades en su época.

Del mismo modo, el turco Orhan Pamuk (Estambul, 1952) quedará para siempre unido a su natal Estambul. Así lo reconoció el jurado del Premio Nobel al concederle el galardón en 2006 por buscar el “alma melancólica” de la urbe. Precisamente ahora el escritor otomano es noticia en España porque la editorial Mondadori publica, por vez primera en nuestro país, la novela con la que inició su carrera: ‘Cevdet Bey e hijos’.

Tras la Primera Guerra Mundial, Turquía emprendió una apertura a Occidente de la mano de Kemal Atatürk que llevó al país a convertirse en un mosaico de culturas donde convivían la más estricta tradición musulmana y el europeísmo, circunstancia que se aprecia especialmente en Estambul. Precisamente, Pamuk pertenece a una familia occidentalizada y sus obras reflejan esa interconexión de culturas que, en ocasiones, resulta muy conflictiva. Algunas veces, se vale del recurso de ambientar sus tramas en el pasado para no levantar suspicacias, como en ‘El astrólogo y el sultán’ o la policíaca ‘Me llamo Rojo’.

Pero ‘Cevdet Bey e hijos’ se inicia en 1905 para narrar la historia de tres generaciones de una familia, la del comerciante que le da título. Dedicado a una profesión que entonces era ejercida en Estambul tan sólo por armenios y judíos, Cevdet ve como sus descendientes van cayendo en una progresiva decadencia. Refik adora París y nunca encontrará su lugar en Turquía por lo que terminará marchándose a la Capital del Sena. Por su parte, el nieto Ahmet se convierte en pintor bohemio.

Estos dos últimos son encarnación, respectivamente, de Pamuk y de su padre. En consecuencia, podríamos decir que el escritor se vale de esta trama para reflejar sus propias circunstancias: las de aquel que ha recibido una formación occidental en un país que conserva sus tradiciones musulmanas. No debemos olvidar que el autor ha sido varias veces amenazado de muerte por los integristas islámicos a causa de sus opiniones. Pero Pamuk habla de algo más profundo: el desgarro de quién no halla su sitio en su propia tierra.

Fuente: ‘ABC’.

Foto: Das Blaue Sofá.

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