“Comer sin miedo”, El mito de lo natural

En una época en la que se han creado un sin fin de mitos en torno a la alimentación, el Dr. En bioquimica J.M. Mulet ha decidido ir comprobando los que son verdad y los que no en “comer si miedo” donde argumenta el aspecto bueno de los transgénicos y los adelantos tecnológicos que han permitido que los alimentos sean más seguros.

comer sin miedo de jm mulet

Así, el Doctor afirma que la comida natural es todo un mito, ya que la naturaleza en sí no es la que alimenta a los seres humanos, sino su propio ingenio y su destreza en las tareas agrícolas y ganaderas.

Por ello ha cargado contra los conceptos que se han popularizado arbitrariamente para impulsar las ventas de productos catalogados como tal y cuyos precios ascienden de forma absoluta, en contra de estos, la palabra transgénico se ha convertido en el enemigo público de quienes quieren defender su alimentación saludable.

Mulet ha querido dejar claro que tan sólo se trata de modas pasajeras y que es inviable vivir sin transgénicos ya que, aunque no se ingieran, estos se encuentran en la ropa, en los medicamentos o en las enzimas utilizadas para varios tipos de industria.

En esta enorme integración, es inevitable que acabemos comiendo este tipo de alimentos, ya que, como asegura el bioquímico, en los laboratorios ya existen varias generaciones de tomates con antioxidantes, trigo sin gluten o carne baja en colesterol, de modo que en menos de una década estos alimentos estarán integrados en la cesta de la compra habitual de millones de personas en todo el mundo.

Esto no es por imposición, sino por las meras ventajas que brindarán estos productos a los consumidores, ago que si no ocurre, habrá una gran brecha entre las sociedades modernas que acepten el adelanto y las que no.

Además, “comer sin miedo” defiende que no todo lo natural es comestible, ya que el veneno de una serpiente es muy natural y no por ello debemos defender su ingesta. También se desarticulan algunos mitos cuya “falta de rigor científico” cae por su propio peso, tales como la agricultura ecológica, algo que es imposible, ya que la agricultura siempre supone un impacto ambiental.

En medio de todo esto, la desinformación de lo que es el término ecológico arrastra a los consumidores a hablar de salud, en cuyos casos las encuestas ponen de manifiesto la teoría de Mulet, puesto que los nutrientes son exactamente los mismos, y no se ha probado que la modificación genética o el modo de cultivo interfieran activamente en la salud de los pacientes.

Pero Mulet va más allá y asegura que si es por la falta de sabor, reta a los consumidores a una cata a ciegas de un producto “ecológico” y uno convencional. Para continuar argumentando su tesis, apunta el dato de que los pollos anaranjados criados en corrales únicamente ofrecen este aspecto por una mayor concentración de carotenos en su alimentación.

Aparte de las pocas diferencias entre unos productos y otros, lo procedimientos ecológicos suponen un gasto enorme en subvenciones en toda la Unión Europea, pese a no causar un efecto de consumo ni medio aceptable además de ser un riesgo alimenticio; de hecho, las últimas alertas de infecciones se han producido en este tipo de alimentos, como la crisis del pepino, apunta el Doctor.

Tan convencido está de que la tecnología es y será positiva para el sector alimentario, que mantiene que es uno de los fundamentos del futuro para combatir el hambre en el mundo, aunque habría que sumar “control demográfico y control político“.

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