Dickens, sentimiento hecho escritor

La capacidad de conmover los sentimientos es un don que puede encumbrar a un ser humano hasta la cima del mundo y darle un lugar en la historia, para bien o para mal. Los escritores, en su afán por comunicar, buscan encontrar la manera de tocar la fibra del posible lector, al menos consiguiendo transmitirle su sentir con respecto al relato o poema escrito. Sin embargo, aún cuando esto se consigue, queda una vuelta de tuerca más que mide la maestría de la obra creada, el que otros autores la usen como semilla de otra criatura artística que consiga enganchar emocionalmente al espectador que la disfrute. Siguiendo este canon de excelencia literaria, vienen a la mente algunos escritores universales y eternos por su presencia en el mundo creativo de hoy. Charles Dickens, el inmortal novelista inglés, es uno de ellos con todo merecimiento.

Charles DickensLos personajes que cobraron vida de su concienciadora pluma, nos muestran una sociedad fría, explotadora y picaresca, a la par que unos claros de bondad y ternura que abren una puerta a la esperanza en la naturaleza humana. Sólo por citar alguna de estas obras que permanecen hipertérritas en nuestra mente, situémonos a lado de ese huérfano que termina en las garras de una banda de delincuentes que se aprovechan de él, y de tantos otros, para sus poco honestos fines. Póngamosle nombre y apellidos: “Oliver Twist”. Muchos ya le habrán puesto cara a ese desafortunado niño, seguramente, la del protagonista de la magistral versión que hizo Roman Polanski en la gran pantalla en el todavía cercano año 2005. Seguramente recordamos su inexpresivo gesto al pedir el doble de su exigua ración de comida, una escena impactante por su forma y por su contenido.

Pero Charles Dickens es muchísimo más que Oliver Twist. Es “David Copperfield”, es “Tiempos difíciles”, es “Canción de Navidad”, “Historia de dos Ciudades”, “Nicolas Nickleby”, y una sustanciosa lista de obras que lo han convertido en una autor de su tiempo y del nuestro. En ellas se puede entrever como sufrió en sus propias carnes la explotación infantil cuando a los doce años tuvo que ponerse a trabajar jornadas de más de diez horas para sacar adelante a una familia cuyo padre estaba encarcelado por deudas. Se percibe el espíritu de lucha de un escritor autodidacta y concienciado de las injusticias sociales de una época de revolución industrial alienante. Sus personajes tan llenos de matices y sus argumentos tan conmovedores sin duda siguen, y seguirán, tocando almas, aunque en el día de hoy, 9 de Junio, se cumplan ya 137 años de su muerte.

Su vida y obra en charles-dickens.org (Inglés) y en Logos Library (Español)

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