Edgar Neville, el escritor polifacético

El pasado 23 de abril se cumplieron 50 años desde la muerte del autor teatral y cineasta madrileño perteneciente a la llamada “otra generación del 27″.

Mi españa particular edgar neville

El pasado 23 de abril se cumplieron cincuenta años desde la muerte de Edgar Neville (Madrid, 1899-1967), una figura más bien olvidada actualmente pero, sin duda, de enorme talento. Y no sólo literario porque también fue pintor y director de cine, disciplina ésta última en la cual nos dejó una obra maestra: ‘La Torre de los Siete Jorobados’, basada en la novela homónima de Emilio Carrere, otro escritor por cierto también escasamente recordado.

Aristócrata de cuna y de padre británico, Neville perteneció a la llamada “otra generación del 27″, en la que se integraban autores que, en vez de la lírica como los Dámaso Alonso o Pedro Salinas y coincidiendo en edad con éstos, prefirieron cultivar otros géneros literarios y sobre todo el humor.

Entre ellos, figuras no menos destacadas de nuestras letras como Miguel Mihura, Enrique Jardiel Poncela, José López Rubio o Tono (Antonio de Lara). Con ellos compartió amistad e inquietudes artísticas Neville, quien también fue amigo de García Lorca y Manuel de Falla. En cuanto a su producción literaria, que es la que aquí nos interesa sobre todo, cultivó todos los géneros siempre con el denominador común del humor desenfadado pero, principalmente, fue autor teatral. Entre sus títulos, cabe destacar ‘El baile’, donde presentaba un original y conmovedor triángulo amoroso formado por Pedro, Julián y Adela, cuyos dos integrantes masculinos deciden vivir juntos, al morir ésta última, dedicados a recordarla.

También son interesantes ‘Margarita y los hombres’, una reflexión acerca de la belleza y la búsqueda de la felicidad; ‘Prohibido en otoño’, donde españoliza el tema de ‘Pigmalión'; ‘La extraña noche de bodas’, acerca del fantasma de los celos, y ‘Alta fidelidad’, una meditación en tono de humor sobre los vaivenes de la vida y de la fortuna.

Así mismo, no podemos dejar de mencionar que Edgar Neville trabajó en la industria de Hollywood. Su condición de diplomático le permitió vivir en Estados Unidos, donde trabó amistad con Charles Chaplin (a modo de anécdota, apareció en la película de éste último titulada ‘Luces de ciudad’ interpretando a un policía). Pero, además, en la Meca del Cine escribió guiones para la Metro Goldwyn Mayer y atrajo a Hollywood a otros compañeros de generación como los citados López Rubio y Tono. En definitiva, fue Edgar Neville un hombre que disfrutaba tanto con el teatro como con la buena comida y la vida bohemia. Una personalidad singular y de enorme talento que merecería ser más recordada.

Vía: Web dedicada a Neville.

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