“El amor maduro existe” de Isabel Allende

Isabel Allende usó sus propias experiencias para escribir su nueva novela.

Orígenes del nuevo libro de Isabel Allende

Esta nueva novela es, sin duda, un mar de emociones encontradas, de valor arraigado y de meses de espera. Esta vez,  Isabel Allende no necesitó temperaturas gélidas como en su reciente novela “Más allá del invierno”, y aunque no se expuso a factores externos si debió luchar con aquellos propios y más íntimos de su corazón.

Lidiar con sus precedentes fue por mucho su trabajo más profundo, pues las experiencias de sus decisiones la hicieron dar pasos arriesgados. Aunque, en general, su más reciente libro fue inspirado en las vivencias de sus propios sentimientos, lo que autodenominó “un amor maduro”.

La edad nunca será un impedimento, el amor se da en cualquier etapa. Es normal ver niños enamorados, jóvenes encantados y adultos contemporáneos flotando en un cielo infinito. “El amor maduro siempre ha existido”, comentó Allende.

“El amor maduro existe”, propias experiencias

Isabel Allende mantuvo su matrimonio por 28 años. Sin embargo, en algún punto de sus relación notó que aquello que una vez la unió con su antiguo esposo se había mermado con el tiempo, obligándola a finalizar el matrimonio a sus 70 años.

Hoy, la escritora disfruta de una grata relación con Roger Cukras, reconocido abogado de Nueva York, a quien ella ha decidido dedicar este interesante libro. ¿Quién lo diría? A su edad las conquistas siguen sintiéndose como a los 20.

Su pareja actual, con su cortejo a la antigua entre cartas, flores y una buena cena dio un giro inesperado para Allende, de tal magnitud que su enamorado se ha aventurado a vivir con ella en una relación que ha crecido a pasos gigantescos.

¿Cómo sucedió?

Roger la escuchó en la radio mientras manejaba hacia Boston para ver a su hijo. Desde ese momento decidió enviarle una nota a la oficina que posteriormente fue contestada por su asistente. Sin embargo, eso no desalentó al pretendiente, y persistió hasta que la escritora chilena decidió responderle. Así se mantuvo la comunicación, sin llamadas ni citas, solo por cartas.

Así fue creciendo esa amistad. Hasta que el destino y la curiosidad los hizo encontrarse. Desde entonces, ese romance soñador e ilusionado, que nació en una cena y se hizo obvio en la rutina, ha sido el principal motor de su ingenio y creatividad para plasmar y alentar a quienes se sientan identificados.  El amor no espera ni se deja llevar por la edad ni los años y que, sin darse cuenta, como ella, descubrirán las fantasías y el entusiasmo de un amor maduro.

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