‘El entenado’, de Juan José Saer

La novela, con regusto a las antiguas crónicas de indias y que destaca por sus audacias experimentales, es reeditada ahora por Rayo Verde.

Rio de la plata

El famoso “Boom” de la narrativa hispanoamericana que se produjo en los años sesenta del pasado siglo supuso que un puñado de grandes figuras como García Márquez, Vargas Llosa o Carlos Fuentes empezasen a ser conocidos en todo el mundo. Pero también que su estela nos trajese a otros muchos autores quizá hoy menos populares pero igualmente de una calidad muy estimable. Sería demasiado extenso citarlos a todos pero valgan como ejemplo el chileno José Donoso o el argentino Manuel Puig.

Sin embargo, no todos los escritores llegados de Iberoamérica pertenecen estrictamente al llamado “realismo mágico”, componente estilístico principal del citado “Boom” y caracterizado por mostrar la esencia antropológica del Nuevo Continente, en la que la Naturaleza y, sobre todo, las creencias ancestrales ocupan un lugar primordial.

De hecho, en esa época, hay una vertiente de la narrativa hispanoamericana más preocupada por la experimentación formal que por la peculiar idiosincrasia de aquellas tierras (si bien este elemento autóctono se halla así mismo presente). Su mejor representante quizá sea el argentino Julio Cortázar pero no el único. En esta línea se inscribe también su compatriota Juan José Saer (Serodino, Santa Fe, 1937-2005) con obras como la novela ‘El entenado’, que ahora reedita el sello barcelonés Rayo Verde. Profesor del Instituto de Cinematografía de la Universidad Nacional del Litoral, Saer se dio a conocer en 1960 con un volumen de cuentos titulado ‘En la zona’ pero su primera novela extensa fue ‘Responso’, tras la que vendrían ‘Palo y hueso’ o ‘La vuelta completa’. Esta primera etapa de su producción constituye un afortunado aprendizaje. Pero con ‘Cicatrices’ (1969) el escritor alcanza su madurez.

Las obras de este segundo periodo creativo, influidas por Borges y que construyen una geografía propia que recuerda a Faulkner y su condado de Yoknapatawpha, conforman una de las creaciones narrativas más originales de las letras hispanoamericanas en la que la experimentación formal tiene un papel básico. Así se aprecia en ‘El limonero real’ o ‘Nadie, nada, nunca’.

A ella pertenece, igualmente, ‘El entenado’, una suerte de relato histórico ambientado en el siglo XVI. Su protagonista es un joven grumete que, durante una expedición por el Río de la Plata, cae en poder de los indios colastinés. Vive diez años entre ellos siempre intentando saber qué dicen y, sobre todo, con la inquietud de que pueden devorarlo en cualquier momento, pues su antropófagos.

La obra tiene cierto aire a las antiguas crónicas de indias pero con escasa aventura, pues Saer prefiere reflexionar en ella sobre la civilización y también acerca de la importancia del lenguaje. En este sentido, la novela tiene varios planos: puede leerse como un relato histórico pero también como un ensayo antropológico y, además, en un sentido más literario, su protagonista posee ciertos rasgos picarescos. Escrita con una prosa depurada y exquisita, aunque su lectura no es fácil por las audacias formales que contiene, sin duda se trata de una obra muy recomendable.

Fuente: ‘El País’.

Foto: Maximiliano Kolus.

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