En el aniversario de Claude Simon

Premio Nobel de Literatura en 1985 e integrante del «Nouveau roman», el autor de ‘La acacia’ y ‘Las Geórgicas’ nació en octubre de 1913.

Claude Simon

Entre todos los movimientos literarios que, a lo largo del siglo XX, se propusieron renovar la novela, quizá sea el llamado «Nouveau roman» el que más opiniones enfrentadas ha despertado: mientras unos alaban su originalidad y su calidad artística, otros critican estas obras por su extrema densidad y, en definitiva, por ser de difícil lectura. Nacido en Francia a finales de los años cincuenta, parte del rechazo a la narrativa tradicional, compuesta de argumento, personajes y un desarrollo temporal lógico.

Frente a ella, proponen la casi eliminación de la trama, los saltos en el tiempo y, respecto a los personajes, la caracterización a través de sus propios pensamientos tal y como fluyen de su mente en lugar de describirlos al modo tradicional. El «sumo pontífice» del «Nouveau roman» fue Alain Robbe-Grillet y, junto a él, lo constituyeron Nathalie Sarraute, Claude Ollier, Michel Butor y Marguerite Duras, entre otros.

Pero seguramente el más valorado de todos ellos ha sido Claude Simon (Antananarivo, 1913-2005), pues recibió el Premio Nobel de Literatura en 1985. Justamente el pasado diez de octubre se cumplieron cien años desde que naciera este novelista que también fue un estimable pintor. En su juventud, fue un impenitente viajero y participó en la Segunda Guerra Mundial, durante la que fue hecho prisionero y pasó un tiempo en un campo de concentración de Sajonia. Tras escaparse, militó en la Resistencia francesa y, finalizado el conflicto, compró una propiedad cerca de Perpiñán donde se dedicó a la viticultura, a pintar y a escribir.

Claude Simon

Sus primeras novelas se inscriben en la narrativa tradicional: ‘El tramposo’, ‘La cuerda floja’ (de carácter autobiográfico) o ‘Gulliver’. Sin embargo, con ‘La hierba’ y, sobre todo, con ‘La ruta de Flandes’, que narra la derrota del ejército francés en 1940 y fue su primer éxito, se adhiere a la corriente del «Nouveau roman». Con ésta última obtuvo el Premio de la Nouvelle vague en 1961. También galardonada, esta vez con el Médicis, fue ‘Historia’.

En plena madurez creativa, publicó ‘Las Geórgicas’, en la que toma tres convulsos momentos ?la Revolución Francesa, la Guerra Civil española y la Segunda Guerra Mundial- para mostrarnos a tres personajes que parecen vivir trayectorias paralelas. Pero, quizá, su mejor novela sea ‘La acacia’, de contenido autobiográfico y que narra el propio viaje del escritor en 1918, junto a su madre y su tía, a través de una Francia destrozada en busca de la tumba de su padre, caído en la Primera Contienda Mundial. Aún publicaría otras dos obras: ‘El jardín de las plantas’ y ‘El tranvía’. En ésta última, se describe, con excesiva humildad, como un escritor «difícil, aburrido, ilegible y confuso…».

Y es que sus novelas suelen carecer de una trama hilada cronológicamente. Prefería destinar largos pasajes a incluir descripciones y monólogos interiores. Todo ello las convierte, efectivamente, en textos de compleja lectura y contribuyó a que, en 1985 cuando se le otorgó el Nobel, no fuera excesivamente popular. No obstante, Claude Simon se halla entre los autores más destacados de la literatura francesa contemporánea.

Fuente: Association des Lecteurs de Claude Simon.

Fotos: Oledoe y Magnus.

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