En la muerte de Günter Grass

Premio Nobel de Literatura en 1999, el germano nos ha legado obras como ‘El tambor de hojalata’, ‘El rodaballo’ o ‘Lírico botín’.

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Este lunes vivimos día de luto para el mundo de las Letras por partida doble. De una parte, las hispanoamericanas contemplaban la muerte del uruguayo Eduardo Galeano, conciencia crítica de su tierra, autor de obras como ‘Las venas abiertas de América Latina’ y al que dedicaremos un post especial en este blog. Por otro lado, las germanas veían el fallecimiento de Günter Grass, escritor no menos crítico y polémico donde los hubiera que obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1999.

Nacido en la ciudad de Danzig en 1927, Grass formó parte de las Juventudes Hitlerianas y, durante la Segunda Guerra Mundial, de las temidas Waffen-SS, aunque -según sus palabras- fue reclutado para éstas a la fuerza. Herido en el frente, tras recuperarse pasó un tiempo en una prisión de los norteamericanos.

Terminada la contienda, desempeñó distintos trabajos hasta que se decidió por la Literatura. Curiosamente, empezó cultivando la poesía y el drama con obras como ‘Inundación’ o ‘Faltan diez minutos para Buffalo’. No obstante, sería una novela la que lo catapultaría a la fama. Su título era ‘El tambor de hojalata’ y, con rasgos surrealistas, constituye una crítica a la historia de su país y, en sentido más amplio, un ataque a las ideologías de masas. Su protagonista es Oskar Matzerath, un individuo con apariencia de niño pero mente adulta cuya vida, además, resulta muy peculiar. Si extraño es el argumento, no menos audaz es el estilo, con un tono grotesco y toda clase de recursos compositivos.

Características similares tienen las dos novelas que publicó a continuación, ‘El gato y el ratón’ y ‘Años de perro’, que conforman junto a la anterior la llamada ‘Trilogía de Danzig’. Después vendrían ‘Los plebeyos ensayan la rebelión’, una obra de teatro que le granjeó una polémica con Bertold Brecht, y otros relatos como ‘Anestesia local’ y ‘Diario del caracol’.

A continuación publicó otra novela sumamente audaz: ‘El rodaballo’, donde construye una parábola de la existencia humana centrándose especialmente en la relación entre el Hombre y la Mujer. Estructurada en nueve capítulos -como la gestación-, cada uno de ellos tiene como protagonista a una fémina distinta y se ambienta en una época diferente de la Historia, al tiempo que trata de explicarse ésta a través de la alimentación de cada periodo.

En fin, otros títulos de Grass son los relatos ‘Encuentro en Telgte’ (donde rememora su actividad en el «Grupo 47» -revitalizador de las letras alemanas en la posguerra- junto a Heinrich Böll o Martin Walser), ‘Partos mentales o los alemanes se extinguen’, ‘La ratesa’ y ‘Malos presagios’, así como los libros de ensayo ‘Alemania, una unificación insensata’ y ‘Escarmientos’. Tampoco desdeñó el germano la poesía. Todavía en 2006 apareció ‘Lírico botín’, recopilación de su labor poética anterior.

Es la producción de Grass, en suma, una obra amplia y variada cuyos ejes temáticos son la historia de su país en el siglo XX y, en sentido más amplio, el estudio de la condición humana. En palabras de MIguel Sáenz, académico y traductor de sus libros, «el legado que deja es inmenso y buena parte de él aún no ha sido publicado en castellano». No en balde, es considerado uno de los grandes escritores del siglo XX. Descanse en paz.

Vía: Biografías y vidas.

Foto: Blaues Sofá

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