En memoria de Gabriel García Márquez

El magnífico escritor colombiano, autor de ‘Cien años de soledad’ y ‘El otoño del patriarca’ entre otras grandes novelas, murió el pasado día diecisiete en su casa de México D.F.

Gabriel Garcia Marquez

«Jamás he inventado nada ni he escrito nada que sea más asombroso que la realidad. Todo lo que está en mis libros tiene su origen en un hecho real. Basta abrir bien los ojos o leer los periódicos para captarlo». Quien esto afirmaba para referirse al llamado Realismo Mágico de la narrativa hispanoamericana no era otro que Gabriel García Márquez, fallecido el pasado día diecisiete de abril en su casa de México Distrito Federal y uno de los grandes autores, junto a Cortázar, Carlos Fuentes y Vargas Llosa, que elevaron la literatura de la América hispana a las más altas cotas de la Universalidad.

Más aún, diríamos que Gabriel García Márquez (Aracataca, Colombia, 1927-2014) es quien mejor representa con su magna ‘Cien años de soledad’ lo que supone en la Literatura esa corriente del Realismo Mágico, con su mezcla de verdad y fantasía pasados por el tamiz de la peculiar idiosincrasia hispanoamericana.

Periodista en su juventud, García Márquez se inició en la novela en 1955 con ‘La hojarasca’, aunque antes había publicado algunos cuentos. En ella aparece ya el escenario de Macondo, ese lugar mítico que retomaría en ‘Cien años de soledad’. Tras ella, vendría una de sus grandes obras, ‘El coronel no tiene quien le escriba’, sobre un viejo militar que espera una pensión que nunca llega. Siguen ‘La mala hora’ y ‘Los funerales de la Mamá Grande’, éste último un volumen de siete cuentos y una novela breve. Pero la consagración definitiva le llegaría en 1967 con la mencionada ‘Cien años de soledad’, considerada una de las grandes obras de la Literatura Universal.

Tan rica es que se le han brindado distintas interpretaciones y todas ellas son válidas. Aunque casi es innecesario, diremos que narra la historia de la familia Buendía a lo largo de varias generaciones. Pero también, en paralelo con ésta, se nos muestra el devenir del mítico pueblo de Macondo -donde viven- y sus habitantes. Construida mediante una estructura cíclica en que los nombres de los personajes se repiten, en la novela parece no existir el tiempo ni el espacio: Macondo parece ser un microcosmos ajeno a cualquier ubicación. O, por mejor decir, podría identificarse con cualquier poblado de la América hispana.

Una de las interpretaciones que más fortuna han alcanzado es la que inscribe ‘Cien años de soledad’ en la tradición de los antiguos libros de caballerías, por la creación de un mundo mítico y por la sucesión de personajes con el mismo nombre. Incluso se la ha relacionado con la mejor parodia que de ese género se ha escrito: el ‘Quijote’. Sin embargo, esta forma de interpretarla sólo es válida si se tiene en cuenta la singular impronta hispanoamericana, con su mezcla de realidad y fantasía, tan evidente en la obra. Incluso los grandes temas de aquella narrativa se encuentran en ‘Cien años de soledad’: el brutal choque entre una naturaleza poderosa y salvaje y el ser humano, las guerras civiles o la explotación a manos del vecino del norte. En suma, puede concluirse que en la obra García Márquez supo fusionar la tradición española y americana con su prodigiosa capacidad literaria para crear una nueva forma de novelar.

Libro Cien años de soledad

Después de un libro tan extraordinario como ‘Cien años de soledad’, cualquier escritor habría, probablemente, sufrido un parón creativo. Pero el Nobel colombiano aún tenía mucho que decir y siguió publicando a buen ritmo para entregarnos varias novelas que, si bien no alcanzan la altura de aquella, pueden considerarse magistrales. Así, tras escribir ‘La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada’, historia corta sobre la prostitución de menores en Latinoamérica, apareció otra de las cimas de su narrativa.

Se trata de ‘El otoño del patriarca’ que se inscribe con pleno derecho en el género bautizado como «novela de dictador» junto a obras como ‘Tirano Banderas’ de Valle-Inclán, ‘El señor Presidente’ de Miguel Ángel Asturias o ‘Yo, el Supremo’ de Augusto Roa Bastos.

‘El otoño del patriarca’ está protagonizada por un anciano general que ha sido elevado al poder muchos años atrás por los norteamericanos y es visto como una leyenda por sus ciudadanos. Con su peculiar estilo, el Nobel colombiano presenta una situación arquetípica de lo que ha sucedido en tantos países de Hispanoamérica pero también reflexiona acerca de la soledad del poder. Tras esta obra, García Márquez publicó varios ensayos de tipo periodístico, profesión que nunca abandonó, y en 1981 apareció otra de sus grandes novelas: ‘Crónica de una muerte anunciada’. No obstante, bien mirado, también podría considerarse un trabajo igualmente periodístico, ya que se basa en un hecho real que el escritor nos cuenta pasado por el tamiz de su prodigiosa creatividad literaria.

Narra el asesinato de Santiago Nasar, perpetrado por los hermanos Vicario, quienes lo justificaron como una defensa del honor de su familia. Y es que, tras la boda de Ángela Vicario, su marido la devolvió a sus hermanos al descubrir que no era virgen. Cuando éstos interrogaron a la muchacha, ésta dio el nombre de Nasar como el hombre que la había deshonrado y, con ello, firmó su sentencia de muerte. Pero esta burda historia de venganza fue envuelta por García Márquez en una aureola mítica para construir una magnífica novela.

Casa Garcia Marquez

Y aún había de legarnos el autor colombiano otro excepcional relato con el sugerente título de ‘El amor en los tiempos del cólera’ y publicado en 1985. En esta ocasión, nos presenta un triángulo sentimental. Florentino Ariza se enamora perdidamente de Fermina Daza pero ésta prefiere casarse con Juvenal Urbino, un médico de familia acaudalada. A pesar de ello, Florentino jura a su amada que siempre la esperará. Cuando finalmente muere el marido de ésta, más de cincuenta años después, el impenitente enamorado acudirá al entierro para volver a declararse a Fermina en lugar tan poco apropiado. Con una mezcla de humor y ternura, García Márquez nos presenta una meditación acerca de las relaciones sentimentales.

No fue ésta la última obra del escritor colombiano. Aún publicó ‘El general en su laberinto’, recreación histórico-novelística de los últimos días de Simón Bolívar, ‘Doce cuentos peregrinos’ o ‘Memoria de mis putas tristes’. Sin embargo, ya no alcanzaría la altura literaria de sus grandes novelas. En cualquier caso, Gabriel García Márquez ha sido uno de los más destacados escritores de la Literatura Hispanoamericana en el siglo XX.

Vía: Mundo Latino.

Fotos: Edward Ocampo-Gooding – Walter Vargas –  Mihai.

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