Howard Phillips Lovecraft, el hombre que renovó el terror

El norteamericano, que murió el 15 de marzo de 1937, fue quien renovó el género de terror para siempre con sus populares Mitos de Cthulhu.

LOVECRAFT

El pasado día 15 de marzo se cumplieron 80 años desde la muerte del escritor norteamericano Howard Phillips Lovecraft, quien supo recoger el legado de sus compatriotas Edgar Allan Poe y Ambrose Bierce así como la influencia de birtánicos como Arthur Machen y Lord Dunsany para renovar por completo la narrativa de terror. Y ello sin poseer realmente un gran estilo literario, pues incluso muchos de sus millones de seguidores aceptan que escribía utilizando un inglés anticuado.

Nacido en Providence (Rhode Island) el 20 de agosto de 1890 en el seno de una familia aristocrática pues sus ancestros se remontaban hasta el “Mayflower”, Lovecraft fue un auténtico niño prodigio que, a los dos años, recitaba poesía y a los siete ya escribía sus primeros relatos. Su padre murió muy pronto y el muchacho fue educado por su madre y por unas tías, quienes le prohibían jugar con otros niños lo cual, seguramente, influyó en el carácter solitario y peculiar que tuvo toda su vida.

Fue así mismo un lector voraz que, gracias a la magnífica biblioteca de su abuelo, tuvo acceso sin restricciones a las grandes obras clásicas. En cualquier caso y como sucede con muchos grandes narradores, Lovecraft se inició en la poesía. Sin embargo, pronto se decantó por el relato breve. En esta primera etapa como autor de cuentos, es patente la influencia de Poe y algunos de sus títulos son ‘La bestia en la cueva’, ‘El alquimista’, ‘Dagon’ o ‘El testimonio de Randolph Carter’.

Vino después otra guiada por el magisterio de Lord Dunsany que lo aproxima al género fantástico por la influencia de lo onírico y por la creación de un universo propio aunque vinculado a la mitología nórdica. Títulos de esta etapa son ‘Los gatos de Ulthar’, ‘La llave de plata’, ‘La música de Erich Zann’ o ‘La búsqueda onírica de la desconocida Kadath’.

A todo esto, el escritor de Providence había ya conseguido crear escuela a pesar de su voluntario aislamiento: el llamado Círculo de Lovecraft. Un grupo de entusiasmados discípulos destinados a convertirse ellos mismos en clásicos del terror. Autores como August Derleth, Clark Ashton Smith, Robert E. Howard o Henry Kuttner, quienes -dicho sea de paso- tendrían además mucho que ver en la difusión y popularidad de su maestro tras la muerte de éste. No en balde, continuaron desarrollando y enriqueciendo el universo lovecraftiano (sus famosos ‘Mitos de Cthulhu’) llegando a veces más allá que su propio mentor.

Pero sin duda lo más recordado de Lovecraft fue escrito en una tercera etapa literaria. Es entonces cuando desarrolla los Mitos de Cthulhu que acabamos de citar. Y es con ellos como verdaderamente cambió el género de terror para siempre. Porque reemplazó a los clásicos espectros y vampiros de la narrativa gótica por unas fuerzas más poderosas y, a nuestro juicio, que despiertan mucho más miedo.

Explicar en qué consiste detalladamente el universo de Cthulhu requeriría casi un libro. Pero, a grandes rasgos, parte de la idea de que seres sobrenaturales y monstruosos llegados a la Tierra en la noche de los tiempos acechan desde las tinieblas del espacio y el propio tiempo a los humanos.

Ni siquiera el propio Lovecraft se dedicó de sistematizar ese mundo. Pero, siguiendo a su discípulo August Derleth, ya citado, diríamos que incluye a los perversos dioses “primigenios” como Nyarlathotep o el propio Cthulhu; sus contrarios –los “arquetípicos”– como Hypnos o Ulthar, que sin embargo no se preocupan demasiado de los humanos; los dioses “exteriores”, cima del poder y gobernados por Azathoth, y finalmente a las “razas menores”.

Todo este universo, que bebe tanto de escritores anteriores de terror como de las distintas mitologías (especialmente de la nórdica) se halla explicado en un libro mágico inventado por Lovecraft: el ‘Necronomicón’, cuyo autor habría sido el árabe Abdul Alhazred y al que incluso atribuye existencia en las bibliotecas de las grandes universidades. Pertenecen al que podríamos llamar ciclo de Cthulhu, entre otros, los relatos ‘La ciudad sin nombre’, que lo inaugura, ‘El caso de Charles Dexter Ward’, ‘El horror de Dunwich’, ‘La sombra sobre Insmouth’, ‘En las montañas de la locura’ o ‘El morador de tinieblas’, que lo cierra.

En defintiva, todo un universo consagrado al terror que convirtió a Lovecraft, no sólo en un renovador del género, sino también en un maestro cuya influencia posterior ha sido enorme. Y ésta no se ciñe solamente a lo literario sino también al mundo del cine, del cómic e incluso de los videojuegos.

Vía. ‘Biografías y Vidas’.

Foto: © carballo

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