Las obras de Ernesto Sábato

El Túnel es una de las obras de Ernesto Sábato, el autor casi centenario que ponía en sus personajes, mucho de él y se animaba a escribir: «…en todo caso, había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío».

Ernesto Sábato ha sido un autor prolifero que, sin embargo, no ha dejado sino pocas huellas aunque muy marcadas: El túnel (1948), Sobre héroes y tumbas (1961), y Abbadón el exterminador (1974) son sus tres novelas aunque también ha escrito varios libros de ensayos sobre el hombre en la crisis y sobre el sentido de la actividad literaria: El escritor y sus fantasmas (1963), Apologías y rechazos (1979).

El escritor argentino recientemente fallecido, (30 de Abril de 2011) pocos días antes de cumplir 100 años, era el décimo de 11 hermanos y se destacó como escritor, ensayista, físico y pintor argentino. Sin embargo, es por sus tres novelas que se lo recuerda y se lo ha premiado a lo largo de su carrera literario que había comenzado en 1943, pocos años luego de de haber obtenido el Doctorado en Física en la Universidad Nacional de La Plata (1938) y haber sufrido una crisis existencial que lo volcó a la pintura y la literatura.


En 1948, y luego de haber llevado los manuscritos de su novela a las editoriales de Buenos Aires y de ser rechazado por todas ellas, publicó en la revista Sur su novela más recordada, «El túnel», una novela psicológica narrada en primera persona que revolucionó la literatura de la época y que, aún hoy, sigue causando escalofríos en sus lectores.

Enmarcada en el existencialismo, una corriente filosófica que logró gran difusión en la época de posguerra de la cual provenía Sábato, la novela El túnel recibió críticas entusiastas de Albert Camus, quien hizo traducir la obra por Gallimard al francés. Posteriormente, la novela ha sido traducida a más de diez idiomas.

Sin dudas, es, El Túnel, mi novela preferida de Ernesto Sábato y la lectura de esta breve historia que puede comenzarse y terminarse en una misma noche no deja pocas impresiones, sensaciones o pensamientos implantados en el lector. Es posible vislumbrar el túnel de Sábato, aunque cada quien lo pintará del color que mejor le parezca o, mejor dicho, del color más parecido al de su propio túnel.

En ella, el personaje principal es un pintor y esto no es una coincidencia ni un dato azaroso. Juan Pablo Castel -el personaje- estaba enamorado obsesivamente de María, al punto de necesitar matarla… La historia, narrada en primera persona, se muestra como un repaso de la memoria del personaje quien purga condena en la cárcel por el crimen que cometió.

«…en todo caso, había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío».

Entre su primer y segunda novela titulada «Sobre héroes y tumbas» de 1961 escribió varios ensayos pero nuevamente fue en el género novelístico que Sábato logró el reconocimiento como una de las mejores novelas argentinas del siglo XX. Una novela histórica, de patriotas que narra la historia de una Argentina aristocrática y una familia de tal estirpe, pero en decadencia, hilvanada de una manera minuciosa con el relato intimista sobre la muerte del General Juan Lavalle, héroe de la Independencia.

Otros hechos de la historia argentina, tales como las guerras civiles del siglo XIX hasta 1955 son relatados en la obra que no buscaba exaltar a Lavalle ni justificar el fusilamiento de Dorrego, sino lograr por medio de la novela llegar al amor y al odio de los hechos históricos que nunca son contados desde el corazón y se limitan a hechos puramente fácticos.

Entre los muchos premios que recibió se destacan en 1984, el Premio Miguel de Cervantes, máximo galardón literario concedido a los escritores de habla hispana. Recibió la Orden de Boyacá en Colombia y la OEA le otorgó el premio Gabriela Mistral. Dos años más tarde, en 1986, se le hizo entrega de la Gran Cruz de Oficial de la República Federal de Alemania. Luego, fue distinguido con el título de Comandante de la Legión de Honor de Francia. En 1989 y en Israel, adquirió el premio Jerusalén y fue nombrado Doctor honoris causa por la Universidad de Murcia, España. En 1997 recibió el XI Premio Internacional Menéndez Pelayo. En 2002 se le concedió la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid y la Medalla de Honor de la Universidad Carlos III del mismo país.

En 2004, recibió un homenaje por parte del III Congreso Internacional de la Lengua Española. Después, la Real Academia Española lo homenajeó también. El 11 de febrero de 2009 la SGAE lo propuso por tercera vez ante la Academia Sueca como candidato al Premio Nobel de Literatura de 2009 junto con los escritores españoles Francisco Ayala y Miguel Delibes.

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