Los “Demonios íntimos” de Ventós salen a la luz

El filósofo Xavier Rubert de Ventós ha presentado su nueva obra, donde deja escapar sus más íntimos demonios.

"Demonios íntimos"

En compañía de los editores Jorge Herralde y Pilar Beltrán, el doctor en filosofía Xavier Rubert de Ventós, presentó ayer el libro que más años le ha llevado escribir, y el que más profundiza en su vida. En “Demonios íntimos” el autor, nos habla «desvergonzadamente de sus vergüenzas y cándidamente de sus manías y pasiones”. Asegura que todo lo que ha escrito «es verdad«, aunque se permite la licencia de camuflar ciertas situaciones, fechas y personas.

El escritor afirma que sólo escribecuando las sensaciones o ideas se me hacen demonios íntimos que trato de ahuyentar con la literatura”. Así lleva haciendo desde hace más de cuarenta años en los que ha ido tomando notas “sobre la marcha” en su libreta Enri, que ahora desentraña y en la que tantas veces hace alusión a sus complicadas relaciones paterno filiales o a lo que han significado algunas mujeres en su vida sentimental. El libro, dice Ventós, «Es la décima parte de unos apuntes tomados sobre la marcha, donde lo sensual se mezcla con lo sentimental«.

El escritor también ha comentado durante la rueda de prensa, que en esta ocasión habla más de lo que ocurre de que lo que piensa, así como de los estímulos que le produce la escritura.

Las horas de soledad y la falta de unos incentivos televisivos que le consiguieran distraer, fueron factores determinantes para que Ventós pudiera empezar a escribir su libro. Después, ha pasado varios años corrigiendo y “recorrigiendo” todos sus apuntes y borradores, un trabajo que según ha indicado el autor, en ciertas ocasiones le ha llevado a regurgitar, hecho que le disgustaba bastante. Y es que el filósofo barcelonés es extremadamente perfeccionista, y nada de lo que escribe parece llegar a satisfacerle. Con estas palabras se lo hacía saber a los asistentes:

«A mí, lo que me gustaría es saber escribir, que todo fluyera. Y de esto no sé. Porque me pongo a mirar mis textos y no me gusta lo que está escrito o me molesta lo que se debe camuflar«. En relación a esto último, el escritor siente que hay ciertas situaciones que debería haberse guardado para sí, especialmente por cuestiones de «pudor y delicadeza«.

Entre los años 1982 y 1986, Xavier Rubert de Ventós participó activamente en la política de nuestro país como diputado al Congreso por el Partido Socialista en Cataluña, y a día de hoy es un reconocido independentista, sin embargo, cuando se le ha preguntado sobre el momento actual que vive la Comunidad Catalana, el autor de El cortesano y su fantasma, ha parafraseado al mexicano Mario Moreno, (Cantinflas); “No sé, tal vez, pero lo más seguro es quién sabe”.

Ventós ha destacado lo mucho que le gusta España, llegando a afirmar que se considera españolista, pero que el independentismo, es cojonudo y puntualizaba estas declaraciones asegurando que el Estado español “ya no puede dar a Cataluña lo que antes le ofrecía”.

Nacido en 1939, año que daba fin a la Guerra Civil Española, Xavier Rubert de Ventós ha ido forjándose una dilatada carrera en la que destaca como filósofo, político, ensayista y profesor. El profesor Pere Lluís Font, ha elogiado el trabajo del escritor afirmando que éste tiene “una brillante trayectoria como teórico de estética y como crítico de la cultura”. Sus obras han sido merecedoras de varios premios como el Anagrama de Ensayo, el Josep Pla o el Espejo de España.

Y para terminar, ¿qué mejor que un extracto de los “Demonios íntimos” de este aclamado y reconocido filósofo?

El pensamiento nos permite, pues, aquello que nos estabiliza pero no lo que nos moviliza; tolera lo que nos gratifica pero no lo que nos seduce. Más que en la represión, el pensamiento y la cultura se basan en la frialdad, se levantan sobre el egoísmo y se mantienen a fuerza de narcisismo. Nos perdonan quizá los placeres, pero nunca los amores”.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...