Martín de Riquer, el último gran cervantista

Experto en literatura medieval y, sobre todo, en el ‘Quijote’, el erudito murió en Barcelona el pasado diecisiete de sepriembre.

quijote

El pasado día diecisiete murió a los noventa y nueve años el erudito Martín de Riquer i Morera (Barcelona, 1914-2013), una de las grandes autoridades a nivel mundial en literatura de la Edad Media y, probablemente, la persona que más sabía sobre el ‘Quijote’ cervantino. Catedrático de Lenguas Románicas de la Universidad de Barcelona, maestro de maestros y humanista en el sentido que en el Renacimiento se daba a esa palabra, dedicó toda su vida al estudio de las letras, tanto castellanas como catalanas.

Probablemente no podía haberse dedicado a otra cosa, pues, como él mismo narraba, en la casa familiar halló cuatrocientos cuarenta y dos pergaminos y setenta y siete cajas de documentos sobre sus antepasados, entre los que había personajes de todo tipo. Una información que llegaba hasta el siglo XII.

Así se encontró con el Baltasar de Riquer que versificaba en latín, el Borja de Riquer aficionado a la guitarra que se arruinó pagando conciertos a Boccherini o su propio bisabuelo, guerrillero carlista. Fruto del estudio de toda esa documentación fue su libro ‘Quince generaciones de una familia catalana’ y, probablemente, también su pasión por la Edad Media que le llevó a interesarse por la lírica trovadoresca. Sobre ella, nos ha legado una obra monumental gracias a la que hoy sabemos mucho más sobre aquellos cantores del «amor cortés». Dicen que, en sus clases, solía recitar a sus alumnos poemas de Guilhem de Peitieu, Arnault Daniel, Cerverí de Girona o Martín Codax, todos ellos trovadores a los que estudió profundamente.

Martín de Riquer

Sin embargo, su gran debilidad era, probablemente, Miguel de Cervantes y especialmente su ‘Quijote’. Nacido en una calle cercana a donde el escritor situó las andanzas barcelonesas de su peculiar hidalgo, Riquer escribió trabajos como ‘Cervantes en Barcelona’ o ‘Aproximación al Quijote’, quizá la mejor guía que existe para acercarse a la gran novela.

Precisamente y como él mismo decía, a través de la obra cervantina llegó al ‘Tirant lo Blanc’, la novela de caballerías que escribiera el valenciano Joanot Martorell en el siglo XV de la que también se convirtió en un experto. Y, si de caballeros hablamos, era cuestión de tiempo que se acercase a la materia de Bretaña con sus legendarias historias sobre el Rey Arturo, Ginebra, Lancelot y el mago Merlín y también a los cantares de gesta franceses como la ‘Chanson de Roland’. Sobre todos estos temas nos ha legado una obra que impresiona por su abundancia pero, sobre todo, por su rigor y calidad.

Martín de Riquer había sido senador por designación real en 1977 y ocupaba, desde 1964, el sillón H de la Real Academia Española de la Lengua. También fue presidente durante muchos años de la Academia de Buenas Letras de Barcelona. La sola mención de los premios que ha recibido impresiona. Entre ellos, destacan el Menéndez Pelayo, el Nacional de Ensayo, el Michel de Montaigne, el Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales o el Premio Nacional de las Letras Españolas. Permanentemente unido a su pipa, ésta le confería un aspecto sosegado que también se apreciaba en su preferencia por la ironía antes que por el comentario estridente. Como cuando inició una entrevista con un principiante redactor diciendo: «¿Sabe, joven?, Yo no he trabajado en mi vida». Descanse en paz.

Fuente: ‘ABC’.

Fotos: Frédérique Panassac y Francesc 2000.

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