Recordando a Virginia Woolf

Ayer, 29 de marzo, se cumplieron setenta y cinco años desde la muerte de la escritora británica entre cuyas novelas se hallan ‘La señora Dalloway’ y ‘Al faro’.

virginia

Tal día como ayer, 29 de marzo, pero de 1941 se arrojaba a las aguas del río Ouse (Sussex) la escritora Virginia Woolf. Desde hacía años, padecía un trastorno bipolar que se agravó con la destrucción de su casa durante un bombardeo –se hallaban en plena Segunda Guerra Mundial- y con las malas críticas que acababa de recibir su último libro, una biografía del pintor y crítico Roger Elliot Fry. Nos legaba, sin embargo, una magnífica obra literaria compuesta por novelas, ensayos, teatro y relatos breves.

Nacida en Londres el 25 de enero de 1882, Adeline Virginia Stephen (su verdadero nombre) era hija de un novelista entonces famoso, Leslie Stephen, por lo cual su infancia transcurrió en un ambiente literario. Por su casa, pasaron autores como el poeta Alfred Tennyson o los novelistas Henry James y Thomas Hardy.

En consecuencia, podría decirse que se crio cultivando una inclinación hacia la Literatura. No obstante, ya a los 13 años padeció su primer ataque depresivo a causa de la muerte de su madre. Una década después, la escena se repitió al morir su padre. Incluso llegó a ingresar en un sanatorio mental. Por entonces, vendieron la casa familiar y se instaló en Bloomsbury junto a su hermana Vanessa, pintora casada con el crítico Clive Bell. Nuevamente la vivienda se convirtió en un auténtico centro cultural (el conocido Círculo de Bloomsbury) del que formaron parte escritores como Lytton Strachey o Gerald Brenan, filósofos como Bertrand Russell y economistas como John Maynard Keynes.

A él pertenecía también Leonard Woolf con quien se casó la escritora. Poco después, ésta publicaba su primera novela, ‘Fin de viaje’, una sátira de la sociedad británica al tiempo que el relato de un viaje iniciático. En ella, apuntaba ya los rasgos que configurarían toda su creación: la ruptura con los esquemas narrativos anteriores y el manejo del llamado flujo de conciencia o monólogo interior, es decir, reflejar los pensamientos del personaje tal como se producen.

Le siguió ‘Noche y día’, historia de dos amigas cuyas vidas son muy distintas y que trata temas como el matrimonio, la felicidad y el amor. Sin embargo, estas dos primeras novelas pasaron más bien desapercibidas. Sería con la siguiente cuando se iniciaría la etapa de madurez literaria de la escritora. En efecto, ‘El cuarto de Jacob’ presenta una audaz estructura en su sencillez biográfica, pues narra la vida de un personaje pero a través de las mujeres que ha habido en su vida. En este sentido, puede decirse que Woolf ya tiene claras sus inquietudes artísticas.

Ello se hace aún más patente en la novela que escribió a continuación, una de sus cimas narrativas: ‘La señora Dalloway’. Publicada en 1925, cuenta 24 horas en la vida de Clarissa Dalloway, quien prepara una fiesta para esa noche. Inevitable es la mención al ‘Ulises’ de James Joyce, “un día en la vida de Leopold Bloom”, respecto a la cual podría ser un homenaje. En cualquier caso, valiéndose de saltos en el tiempo y del flujo de conciencia de los personajes, la autora de Bloomsbury construye un retrato de la sociedad británica posterior a la Primera Guerra Mundial.

A ésta siguió otra magnífica novela, ‘Al faro’. En dos días separados por diez años, narra algo tan simple como la vida en una casa de verano de la familia Ramsay y como planean ir a visitar una de estas construcciones que iluminan el camino de los barcos. A partir de tan sencillo esquema narrativo, la autora construye todo el universo de inquietudes de los personajes, incluso las veleidades artísticas de Lily.

No obstante, la obra que siguió a aquella resulta menos compleja. Fue ‘Orlando’ y, de hecho, está considerada la novela más fácil de leer de Virginia Woolf. Es una biografía, claro que ficticia, de un personaje que nace en tiempos de la Reina Isabel I de Inglaterra y vive hasta el momento de redacción del texto. Las peripecias de este individuo no son menos surrealistas, desde su paso por Constantinopla hasta su cambio de sexo, y no falta el humor. Sin embargo, también hay pasajes líricos y otros que reflexionan sobre el mismo proceso de escribir. La crítica ha visto en esta obra una velada biografía de la poetisa Vita Sackville-West, durante un tiempo amante de la autora.

Tras ‘Orlando’, ésta volvió a la experimentación narrativa con ‘Las olas’. Está conformada por los soliloquios en forma de monólogo interior de seis personajes engarzados por la descripción de un paisaje costero desde la mañana hasta la noche. En consecuencia, el ingrediente central de la obra es ese flujo de conciencia tan grato a la escritora británica. En fin, ‘Los años’ y ‘Entre actos’, ésta última una reflexión sobre el mundo del teatro, completan la producción novelística de Woolf.

Así mismo y como decíamos, cultivó ésta otros géneros. Al ensayo pertenecen ‘La ficción moderna’, ‘El lector común’ o ‘Las mujeres y la Literatura’. Autobiográfico es ‘Diario de una escritora’ y teatral ‘Freshwater’. Igualmente destacadas son sus colecciones de cuentos, caracterizados por las mismas inquietudes que sus novelas: ‘La casa encantada y otras historias’ o la antológica ‘Las ficciones más breves’. En definitiva, Virginia Woolf fue una de las grandes escritoras de la primera mitad del siglo XX, con un magistral dominio de las técnicas narrativas más renovadoras.

Vía: Sociedad Virginia Woolf / ‘Virginia Woolf Page’.

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