Roald Dahl, el hombre que nunca perdió la mirada infantil

Hoy se cumplen 100 años del nacimiento del autor británico, al que se deben títulos para los niños tan populares como ‘Matilda’ o ‘Charlie y la fábrica de chocolate’.

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La semana pasada se cumplió el centenario del nacimiento del escritor Roald Dahl, uno de los más extraordinarios autores de relatos infantiles de las letras británicas. Su familia era de origen noruego y el pequeño Roald quedó huérfano de padre a los tres años. Su infancia, además, estuvo presidida por los férreos castigos que entonces se infligían en las escuelas inglesas, algo que le marcaría profundamente.

De hecho, muchos de sus cuentos para niños están presididos por esa crueldad que, a veces, muestran los adultos para con los niños. Dicho de otra forma, nunca perdió su mirada infantil y quizá ello fuera una de las causas del éxito obtenido por sus historias entre los más pequeños.

Después de trabajar unos años en la petrolera Shell y de participar como aviador en la Segunda Guerra Mundial, durante la cual tuvo un grave accidente, Dahl empezó a escribir y publicó su primer relato en el ‘Saturday Evening Post’ del 1 de agosto de 1942. Era un cuento titulado ‘Pan comido’ y trataba, justamente, sobre el citado choque de su avión. Sin embargo, su primer libro para niños fue ‘Los gremlins’, hoy mundialmente conocido por la película basada en él que realizara en 1984 el director Joe Dante. Sería el principio de una extensa relación del autor con el cine. Y no sólo por la adaptación de sus obras sino también porque él mismo escribió varios guiones como el de ‘Chitty Chitty Bang Bang’ y -más curioso- el de una de las películas de James Bond. En ambas se ocupó de adaptar las novelas de Ian Fleming.

Entretanto, continuaba su carrera como escritor. De hecho, comenzaban entonces los años más productivos de Dahl, con títulos tan populares como ‘Charlie y la fábrica de chocolate’, ‘James y el melocotón gigante’ o ‘El dedo mágico’. A éstos seguirían con el tiempo otros relatos igualmente muy conocidos: ‘El gran gigante bonachón’, ‘Las brujas’, ‘Matilda’ o ‘El vicario que hablaba al revés’. Todos ellos tienen como denominador común la habilidad narrativa y un cierto humor negro que se acentuaría en sus libros para adultos.

Entre éstos, cabe mencionar la novela ‘Mi tío Oswald’ y los volúmenes de relatos ‘El gran cambiazo’, ‘Historias extraordinarias’ y ‘Relatos de lo inesperado’. Éste último aborda temas como el del hombre humillado que toma venganza (‘Lady Turton’), el del burlador burlado (‘La señora Bixby y el abrigo del coronel’) o el de las apuestas descabelladas (‘Gastrónomos’). Y todos ellos presentan los mismos rasgos que sus cuentos infantiles, si bien son mucho más macabros.

Finalmente, escribió Dahl obras autobiográficas, aunque siempre insistió en que no se trataba de fragmentos de sus memorias. Así, ‘Boy (relatos de infancia)’ y ‘Volando solo’, a los cuales hay que añadir una obra de teatro y varios programas de televisión. En definitiva, hoy hubiera cumplido 100 años uno de los últimos grandes autores de cuentos para niños, al que cabe incluir en la mejor tradición de las letras británicas.

Vía: Web oficial del escritor.

Foto: Carl van Vechten en Wikimedia.

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