‘Felipe’, heredero del mundo

Javier Olivares, responsable de series históricas como ‘El Ministerio del Tiempo’, nos ofrece una biografía novelada del llamado Rey “Prudente”.

felipe

Con sus virtudes y sus defectos, combinando aciertos con grandes errores, Felipe II de España (Valladolid, 1527-1598) fue el último monarca de la dinastía de los Habsburgo digno de tal título. Porque sus sucesores, el tercero y el cuarto de su mismo nombre, fueron, dicho benévolamente, un desastre y de Carlos II “el Hechizado”, quien cerró la saga, mejor no hablar. No es casualidad que se denomine “Austrias Mayores” a sus primeros reyes y “Menores” a éstos últimos.

Hijo y heredero del Emperador Carlos I y de Isabel de Portugal, Felipe II -también llamado “el Prudente”– tuvo bajo su mando tan amplios territorios que se decía que en sus dominios nunca se ponía el Sol. Y a este monarca dedica Javier Olivares (Madrid, 1958) su novela ‘Felipe. Heredarás el mundo’, que ha publicado recientemente Ediciones B.

El hecho de que haya sido Olivares quien se haya encargado de revisar la vida de este personaje es una garantía de rigor. Y ello no sólo porque el autor sea licenciado en Historia sino por sus trabajos anteriores: a Olivares se deben series como ‘Víctor Ros’, ‘Isabel’ (sobre la Reina Católica) o la magnífica y multipremiada ‘El Ministerio del Tiempo’. Además, podría decirse que ‘Felipe’ cierra el círculo, iniciado con la versión tanto televisiva como novelística de la citada Isabel y continuada con ‘Carlos, Rey Emperador’ (aunque Olivares no haya participado en ésta última), donde se incluye la edad de oro de la Monarquía hispana.

Junto al rigor histórico, ‘Felipe. Heredarás el mundo’ revela a su autor como un buen novelista pues sabe dotar a la narración del ritmo narrativo adecuado al tiempo que presenta los hechos como si de una aventura se tratase. Y es que en pocos lugares pueden hallarse tantas peripecias y acción como en la Historia.

Pero, además, el autor indaga en la compleja personalidad del monarca, quien tuvo una infancia solitaria que forjó un carácter huraño y contradictorio: profundamente religioso, sin embargo no le temblaba la mano a la hora de ser cruel sus enemigos. Fue también un enamorado del Arte al que debemos por ejemplo la construcción del Monasterio de El Escorial y no menos aficionado a las mujeres y a otros placeres. Precisamente en el Felipe II más íntimo -no suficientemente estudiado- incide el libro de Olivares aunque, como decíamos, no por ello deja de lado los sucesos históricos que repasa con rigor.

Vía: ‘Revista Krítica’.

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