Ismail Kadare nos habla de su propia familia

El Premio Príncipe de Asturias de las Letras nos cuenta en ‘La muñeca’ la historia de sus padres y, por tanto, también de sí mismo.

kadare

En los tiempos de la extinta Unión Soviética, el llamado «Telón de Acero» que ésta creó en torno a sus países satélites provocó que lo occidentales supiéramos muy poco de sus modos de vida. En lo que respecta a Albania, donde regía la férrea dictadura de Enver Hoxha, todo lo que conocíamos se debía a los libros de Ismail Kadare (Gjirokastra, 1936), que además tenían un abundante elemento costumbrista.

De hecho, diríamos que éste era el único escritor de su país conocido fuera de sus fronteras y, tras el desmoronamiento del Bloque del Este, ha continuado publicando narraciones de ese mismo cariz, como prueba ‘La muñeca’, su último libro que ha llegado a España de la mano de Alianza Editorial.

Bien es cierto que, desde la llegada de la democracia a Albania, las novelas de Kadare han suavizado otro de sus rasgos esenciales: el tono kafkiano presente en sus primeras obras y que se apreciaba especialmente en ‘El palacio de los sueños’, sátira de la burocracia de su país, en la cual el gobierno crea un ministerio para recopilar los sueños de sus ciudadanos y clasificarlos en función de su peligrosidad. A esta primera época de la producción de Kadare pertenecen igualmente ‘El general del ejército muerto’, ‘La boda’ o ‘Crónica de la ciudad de piedra’. Sin embargo, tampoco la llegada de la democracia satisfizo al escritor, que criticó el capitalismo desenfrenado que se había apoderado de Albania en ‘Frías flores de marzo’. Por su parte, carácter histórico tienen ‘La pirámide’ o ‘Los tambores de la lluvia’ y, entre sus últimas obras, pueden citarse ‘Tres cantos fúnebres por Kosovo’, ‘Noviembre de una capital’ o ‘El cortejo nupcial helado en la nieve’.

Precisamente con un matrimonio tiene que ver ‘La Muñeca’, que nos recuerda vagamente la ‘Rebeca’ de Daphne du Maurier. No obstante, es una historia de la propia familia de Kadaré, concretamente de su padre, quien se casó con una muchacha sin que mediara la voluntad de ésta. «La Muñeca» -así la llamaban- fue a vivir a la mansión de su nuevo esposo, donde gobernaba con mano férrea la madre de éste, que la obligaría a convertirse en un mero objeto decorativo.

Pero cuando muere su suegra, las cosas tampoco mejoran. Entonces los problemas se plantean con su hijo, un muchacho que ha estudiado y rechaza las tradiciones (el propio Kadare). En definitiva, nos hallamos ante una novela de tono autobiográfico y costumbrista que refleja, no sin cierta nostalgia, el momento en que Albania dejó de lado sus tradiciones seculares para adaptarse a formas de vida más modernas.

Vía: Alianza Editorial.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...