La misteriosa vida de Algernon Blackwood

Algernon Blackwood es uno de los principales autores de narraciones de terror de todos los tiempos. Incluso su vida se encuentra envuelta en una aureola de misterio semejante a la de sus obras. Perteneciente a varias sociedades secretas dedicadas al ocultismo, vivió en Canadá y Estados Unidos desempeñando los más variados trabajos.

No deja de resultar curioso el hecho de que algunos escritores de relatos de terror coincidan en el misterio con sus obras. Poseen una vida bastante desconocida o, cuando menos, envuelta en una espesa neblina similar a la que cubría el Londres victoriano en que nacieron.

Es el caso de Algernon Blackwood (Shooters Hill, hoy perteneciente a Londres, 1869-1951), quién, aunque poco conocido en el mundo hispánico, es uno de los principales autores de narraciones de terror que hayan existido.

Foto de Shooters Hill

Una vista de Shooters Hill, donde nació Blackwood

Buena muestra de ello son las palabras que le dedicó nada menos que otro gigante del género, Howard Phillips Lovecraft: «Comprende, mejor que nadie, cuán plenamente viven algunos espíritus sensibles en el límite del sueño y cuán relativamente leve es la distinción entre las imágenes formadas por objetos reales y las suscitadas por el fuego de la imaginación».

Y es que la vida de Blackwood se halla rodeada, como decíamos, del mismo misterio que impregna sus páginas. Los primeros datos fiables que tenemos lo sitúan en Canadá hacia 1890, según parece, ejerciendo de granjero.

Pero pronto se trasladó a Estados Unidos, donde desempeñó multitud de trabajos, desde buscador de oro hasta redactor de un diario sensacionalista, pasando por gerente de un hotel. Incluso se dice que el New York Times quiso contratarlo pero él prefirió regresar a Inglaterra.

De vuelta a su país, comenzó a escribir sus magníficos relatos y participó en todo tipo de sociedades secretas. La más conocida es la Golden Dawn o ‘Hermética Orden del Alba Dorada’, una suerte de fraternidad dedicada a la magia ceremonial y el ocultismo a la que también pertenecía Arthur Machen, otro genio de la narrativa de terror.

Lo siguiente que sabemos de él es que, en fechas tan inoportunas como las de la Guerra Civil española, visitó toda la costa mediterránea del país no se sabe muy bien con qué objetivo.

Los últimos años de su vida –murió en 1951– los dedicó a aparecer en la televisión hablando sobre temas esotéricos. Escribió más de ciento cincuenta relatos y su creación más lograda quizá sea John Silence, un investigador de lo paranormal en el que no es difícil descubrir muchos rasgos autobiográficos.

En cualquier caso, como decíamos, el británico es considerado hoy uno de los más grandes autores del género esotérico de todos los tiempos.

Para finalizar, a modo de curiosidad, diremos que la más importante revista del género de terror en el siglo XIX lleva su nombre, Blackwood’s Magazine. Sin embargo, al parecer nada tenía que ver con él, sencillamente su editor se apellidaba igual (su nombre era William Blackwood).

Fuente: El Mundo Libro.

Foto: Shooters Hill: Graham Horn en Geograph.

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