Luis Mariano de Larra, autor de comedias

La figura de Mariano José de Larra ha pasado a la posteridad, no sólo por su valía literaria, sino también como personificación del espíritu romántico a causa de su vida y, sobre todo, de su suicidio. Sin embargo, no fue el único Larra con que cuenta la historia de la literatura española.

La figura de Mariano José de Larra es bien conocida por todos los aficionados a la literatura en general y, más concretamente, a la del Romanticismo español.

Periodista mordaz, autor de novelas y obras teatrales, modelo de la Generación del Noventa y ocho y, sobre todo, personificación del espíritu romántico refrendado con su suicidio, Larra ha pasado a la posteridad como una de las grandes figuras literarias del siglo XIX.

Foto de la zarzuela El barberillo de Lavapiés

Representación de El barberillo de Lavapiés, de Luis Mariano de Larra

Sin embargo, no fue el único escritor español con ese apellido. Lógica coincidencia, pues nos proponemos hablar de su hijo, Luis Mariano de Larra, nacido en Madrid el diecisiete de diciembre de 1830.

Del desgraciado matrimonio del ilustre periodista con Josefa Wetoret, nacieron tres hijos. La más pequeña se llamaba Adela, la segunda Baldomera (según reza la leyenda, una afamada timadora) y el mayor era Luis Mariano.

El muchacho estudió en varios colegios de Madrid pero pronto comenzó a removerse su herencia genética: en 1847, entró a trabajar en La Gaceta de Madrid, de la que llegaría a ser redactor jefe nueve años después.

Precisamente por entonces se casó con una actriz, Cristina Ossorio, con la que tendría tres hijos. Y también por esta época su fama de autor teatral debió comenzar a instaurarse pues dejó el periodismo para consagrarse a esa tarea, que había iniciado en 1851 con una comedia titulada Un embuste y una boda.

Aunque no llegó a la decisión extrema que adoptó su padre al suicidarse, también debió quedar harto de las intrigas de la Villa y Corte, pues en 1864 compró una casa en Valdemoro, por entonces un pueblecito distante de Madrid o, al menos, alejado de las cloacas de la capital, donde pasaba largas temporadas.

Aunque hoy día Luis Mariano de Larra es una figura desconocida, en su tiempo gozó de la admiración de crítica y público. Él mismo repasaba su trayectoria en 1882: «He escrito noventa obras dramáticas en treinta años. He abordado todos los géneros en el teatro y he visto coronadas muchas de mis obras por éxitos de sesenta a cien representaciones consecutivas que aquí se tienen por fabulosas».

En efecto, sus obras, escritas en solitario o en colaboración, se representaban una y otra vez. Entre sus títulos más sonados se hallan comedias como El Toro y el Tigre, El cuello de la camisa, En palacio y en la calle o La pluma y la espada y zarzuelas como El barberillo de Lavapiés.

Luis Mariano de Larra murió en Madrid en el año 1901.

Fuente: Madrid la Ciudad.

Foto: Juantiagues en Flickr.

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