En el centenario de Manuel Andújar

Nacido en La Carolina (Jaén), sin embargo escribió y publicó toda su obra en el exilio mexicano, del que no regresaría hasta 1967. Hoy, es Hijo Predilecto de Andalucía.

Imagen de Veracruz (México)
Suele calificarse como literatura del exilio a aquélla cultivada en otras latitudes por los españoles que emigraron durante la Guerra Civil o tras acabar ésta. Entre ellos, había muchos, como Juan Ramón Jiménez o Pedro Salinas, que ya habían escrito lo mejor de su producción antes de la contienda pero otros crearon el grueso de su obra fuera de España. Éste último es el caso de Manuel Andújar Muñoz (La Carolina, Jaén, 1913-1994), de cuyo nacimiento acaban de cumplirse cien años.

De hecho, el escritor jienense no había publicado nada antes de la guerra. Había trabajado como periodista pero su primer libro aparece en 1942. Se tituló ‘Saint-Cyprien plage, campo de concentración’ y es un testimonio autobiográfico sobre su estancia en ese siniestro centro de internamiento francés.

Cuando lo escribió, Andújar ya se había instalado en Veracruz (México), donde viviría, salvo breves estancias en otros países, hasta 1967, fecha de su regreso a España. Allí publicó, por tanto, toda su obra, que consta de libros de poemas como ‘La propia imagen’, obras teatrales (‘El sueño robado’ o ‘Los aniversarios’), ensayos, y, sobre todo, narraciones. Entre éstas, hay novelas sueltas pero destaca su trilogía acerca de la España de los años treinta: ‘Vísperas’, centrada en la etapa previa a la Guerra Civil. Se compone de ‘Llanura’, que narra la historia de una humilde familia manchega; ‘El vencido’, sobre el mundo de los mineros, y ‘El destino de Lázaro’, ambientada en el mar.

Con ella forma unidad la novela ‘Historias de una historia’, su más lograda creación, que describe la contienda desde una perspectiva humana, aunque no falta el trasfondo político y social. Ambas configuran, junto a las restantes narraciones que escribió, un ciclo narrativo único: “Lares y penares” en el que, por cierto, se aprecia una interesa evolución estilística, ya que los primeros relatos corresponden a un realismo tradicional mientras que la última citada contiene mayores audacias y una cierta inclinación a los simbólico.

Andújar fue hombre de izquierdas y sus ideas se aprecian en estas obras. Pero, sobre ellas, resalta un profundo dolor por España y por su tierra natal. No es casual el título de su ciclo narrativo, pues él mismo decía con amargura: “Penar es una palabra sureña, rica y terruñera, que no se dice del mismo modo ni con inflexión pareja en Andalucía que en el resto de España. Penar es un poco cante jondo”.

Fuente: Francisco Arias.

Foto: Eduardo Pavón.

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