Víctor Hugo, la vida de un escritor comprometido

Víctor Hugo nació en Besanzón y murió en París. Su vida estuvo ligada a la política, pues durante el siglo XIX Francia vivía un tiempo muy convulso. Sus discursos son fundamentales para entender el mundo tal y como hoy lo conocemos. Entre sus obras destacan ‘Las orientales’, ‘Los miserables’ o ‘Las hojas de otoño’. Escribió tanto poesía, como novela y teatro. Fue hijo de los ideales de la Revolución Francesa y participó en la defensa de la Comuna de París.

Uno de los autores más importantes del siglo XIX fue Víctor Hugo. Nacido en Besanzón, Francia, el 26 de febrero de 1802 y fallecido en París el 22 de mayor de 1885, este escritor e intelectual francés dedicó su existencia a las letras, destacando especialmente su faceta como poeta (Las hojas de otoño), novelista (Nuestra Señora de París) y dramaturgo (Hernani). También son famosos sus discursos, algunos de los cuales, son de gran importancia social, como los que tratan la defensa del litoral, la condición de la mujer, la escuela laica y gratuita, la pena de muerte (obviamente, él se muestra contrario), la paz, o el sufragio universal.

Víctor Hugo

Víctor Hugo fue uno de los máximos representantes del romanticismo francés, lo cual queda demostrado en algunas de sus obras como Las orientales (1829). La vida de Víctor Hugo estuvo muy ligada a la política. El siglo XIX en Francia fue un tiempo convulso. La Revolución Francesa estaba muy reciente cuando él nació, por lo que creció con los frutos de ésta. Vivió de lleno las revoluciones liberales de 1830 y 1848. Sin embargo, su vida personal estuvo también llena de momentos críticos, como la muerte de su hija Léopoldine, mientras él estaba de viaje, o la infidelidad de su mujer con su amigo Sainte-Beuve. La crisis derivada de estos acontecimientos propiciaron que Víctor Hugo entrara en una época de gran fertilidad literaria, además de una enorme actividad política. En 1848 apoyó la candidatura de Luis Napoleón Bonaparte, pero al ver la intenciones dictatoriales del sobrino de Napeoleón I, abandonó el partido y se exilió a Bélgica. Allí no escribió mucho, pero ideó la que sería una de sus obras cumbres, Los miserables.

Tras la caída de Luis Napoleón Bonaparte, convertido en Napoleón III, Víctor Hugo regresó a París, donde fue elegido diputado. En 1876 llegó a ser senador de París, y fue precisamente en ese cargo desde el cual defendió la amnistía para los participantes de la Comuna de París, que en apenas dos meses consiguió instaurar el primer experimento comunista de la historia. Aún así, pronto dejó la política para vivir sus últimos años de vida en Hauteville-House. Aún así, fue considerado como uno de los héroes de la Tercera República francesa. Su muerte tuvo una gran fama en Francia e, incluso, se celebró un funeral de Estado en su honor. Actualmente, sus restos descansan en el Panteón de París.

Foto: Nadar

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