Yukio Mishima, el último samurái

Yukio Mishima es, probablemente, el escritor japonés más conocido en occidente. Y ello no deja de ser curioso pues fue un nacionalista extremo que propugnaba la vuelta al mundo medieval de los samuráis y terminó suicidándose siguiendo su ritual, es decir, haciéndose el harakiri.

Algunos escritores llevan su vida como si fuera una faceta más de su obra. Son histriónicos o polémicos pero ello, generalmente, no es más que un artificio para vender más libros. El caso, por ejemplo, de Camilo José Cela es proverbial.

Sin embargo, otros creen realmente en el ideario que dicen practicar y, en ocasiones, incluso lo llevan a sus últimas consecuencias. Entre ellos, probablemente el caso más clamoroso sea el del japonés Yukio Mishima.

Foto de Yukio Mishima

El escritor Yukio Mishima

Nacido en Tokio el catorce de enero de 1925, pertenecía a una familia de la burguesía urbana. Sin embargo, sus padres decían descender directamente de la clase de los samuráis, por lo que Mishima fue educado en una escuela reservada a la nobleza. Ya por entonces comienza a escribir.

Con el advenimiento de la Segunda Guerra Mundial, el escritor arde en impulsos nacionalistas y patrióticos y se presenta voluntario con el deseo de morir en alguna escuadrilla de kamikazes pero, para su desgracia, no supera el reconocimiento médico.

Tras el conflicto, trabaja en el Ministerio de Hacienda y se ve influido poderosamente por la obra de Osamu Dazai y su nihilismo autodestructor. Sin embargo, la forma en que éste puso en práctica su afán por autoinmolarse –el alcohol y las drogas- le repelió profundamente.

Esta circunstancia, unida a un viaje a Occidente, terminaron por convencerle en sus tesis ultra nacionalistas y de defensa de las tradiciones seculares japonesas, en las que se apoyará desde entonces.

El personaje que vuelve de este periplo sigue los pasos masoquistas de Dazai pero, si éste buscaba su destrucción a través de la vida bohemia, Mishima lo hará mediante un cultivo exacerbado de su cuerpo y de su espíritu. Enfermizamente, frecuenta los gimnasios, donde se somete a inacabables sesiones y adopta el ideario vital de los antiguos samuráis.

En palabras de un crítico, es el anhelo de alcanzar la sublimidad estética a través del sacrificio honorable. Por entonces, aunque la polémica le acompaña a donde va, ya es un escritor admirado. Incluso se plantea su candidatura al Nóbel.

Pero Mishima cada vez se encerrará más en su mundo medieval de samuráis. Junto a un grupo de seguidores, funda la Sociedad de los Escudos, de claro ideario nacionalista y tendencias belicistas.

Sus miembros se adiestrarán en artes marciales y disciplina militar en una base del ejército y, finalmente, el veinticinco de noviembre de 1970, se suicida, junto a otros tres miembros, siguiendo el rito samurái del harakiri, no sin antes haber secuestrado al jefe de la citada base militar.

Fuente: Cine y Letras.

Foto: Mishima: Mitmensch 0812 en Flickr.

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