Ana Karenina, heroína de novela

Las grandes heroínas de la novela del siglo XIX son uno de los referentes esenciales para comprender y analizar la personalidad de la sociedad de la época. Entre ellas se encuentra Ana Karenina de León Tostói, una obra coral con un punto de encuentro: la propia Ana. Entre sus personajes podemos encontrar a Lyovin, un señor rural que sería el alter ego del propio Tolstói. En el libro se tratan los problemas e hipocresías de la sociedad aristocrática rusa.

La actriz Juliette Binoche como Ana Karenina

La actriz Sophie Marceau como Ana Karenina

Los dramas grandilocuentes del siglo XIX afectaban a sufridas mujeres que se convertían en heroínas, no sólo de la historia, sino de su tiempo. Podríamos citar a la Jane Eyre de Emily Brönte, a la Catherine Earnshaw de Cumbres Borrascosas o a la Madame Bovary de Gustave Flaubert como algunos de los ejemplos más significativos. En el camino nos encontramos con Ana Karenina, a través de la cual León Tostoi retrata a otra de esas mujeres valientes que desafiaron las convenciones de la época atendiendo tan solo a la llamada de sus propios deseos.

Ana es una virtuosa mujer casada con el juez Alekséi Karenin y madre de un hijo. Los pilares sobre los que reposa su plácida y aburrida existencia se verán sacudidos cuando conozca a Vronsky, un joven oficial al que es presentada en la estación de tren de Moscú. De ese encuentro fortuito nacerá un amor obsesivo y real entre los dos. La pasión que siente hacia Vronsky la llevará a romper su matrimonio y a abandonar a su hijo, al tiempo que se verá rechazada y juzgada por todos los que antes parecían ser sus amigos. La hipocresía y el clasismo de la sociedad aristocrática se ponen de manifiesto.

Leon Tolstoi nos narra la historia de Ana y de otros muchos personajes: Vronsky, Karenin, Kitty y, sobretodo, la suya propia a través del personaje de Lyovin. Como el mismo Tostói, Lyovin reniega de los antivalores de la sociedad aristocrática, no entiende sus referentes culturales y tampoco aprueba sus divertimentos. Cuando Lyovin cree haber alcanzado la felicidad completa se da cuenta de que le falta la paz interior que se desprende de la fe verdadera y de la comunión con uno mismo. Este espiritu inquieto entronca con la manera de ver la vida de su autor. En definitiva, microhistorias a través de las cuales podemos leer los ecos de una macrohistora que nos habla de Rusia, de sus carencias y de sus virtudes. De sus hipocresías y de sus verdades. Una sociedad a punto de convulsionarse y cambiar el curso de su historia para siempre.

No hay final feliz entre Ana y

No hay final feliz entre Ana yVronsky

Muchos son los que han apuntado que existe una correlación entre los grandes problemas e insatisfacciones de la sociedad rusa de mediados de siglo XIX con los avatares de los personajes de su literatura. Incapaces de expresarse en determinados términos, Ana Karenina serviría de metáfora para todo el desencanto y las frustraciones de un sitema social y de valores. Y no es casualidad que el personaje principal y más inteligente sea una mujer. Espléndida y bella, lista y valiente, pero marcada por los vaivenes de sus propias pasiones y por las tristes consecuencias que ello traerá detrás de sí.

Ana Karenina es un atentado contra todo lo que representa la sociedad patriarcal. Se niega a convertirse en una mujer de conversaciones de salón, a ser tan solo valorada por su rol de madre y a no conocer la pasión. Pero su desafío a las instituciones morales y familiares no la llevarán más que a una dicha pasajera y a una obsesión continua. Finalmente Tolstói nos dice que no existe solución posible para Ana Karenina. La condena a muerte como la clase dirigente rusa se condenará a ella misma unos pocos años después, con el advenimiento del llamado movimiento nihilista que acabó con el asesinato del zar Alejandro II.

Ilustración Ana Karenina por cod_gabriel en Flickr

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...