Crónicas Marcianas, una ventana al futuro de Ray Bradbury

La genial obra maestra del escritor de ciencia ficción Ray Bradbury. Crónicas Marcianas es precisamente una cronología de relatos publicados durante la década del cuarenta, en los que Bradbury cuenta la conquista del planeta rojo. Cuenta cómo el hombre llegó en 1999 y destruyó, indirectamente, a los antiguos pobladores.

Durante los años 40, el genial Ray Bradbury escribió muchos relatos sobre la conquista de Marte, que fueron editados en 1950 en un libro llamado Crónicas Marcianas, que comienza con el despegue del primer cohete interplanetario humano, en 1999, hasta el año 2026, pasando por la conquista del planta rojo hasta la gran tercera guerra mundial.

Estos relatos son mucho más que ellos mismos, por ejemplo, sirvieron de inspiración para un capítulo de La Dimensión Desconocida, la serie de televisión de los 50’s sobre hechos extraños y el mundo de lo oculto, en el que unos astronautas llegaban a Marte en busca de seres humanos, convencidos de que el hombre debe ser igual en todos el universo. Al encontrar a los nativos, el astronauta sobreviviente es llevado a una casa ambientada como si fuera la tierra, pero al abrir las ventanas se da cuenta que le habían construido una jaula y que el sitio era un zoológico. Entonces se dio cuenta de que sí, los humanos somos todos iguales, en cada rincón del universo.

Bradbury, que en los 80’s llegó a dirigir dos episodios para la nueva Dimensión Desconocida, fue nombrado en 1989 como Gran Maestro de la Ciencia Ficción por la Asociación de Autores de Ciencia Ficción y Fantasía Norteamericanos (SFWA). Entre otros grandes maestros también se encuentran Isaac Asimov, el autor de Yo, Robot; Robert Heinlein, el autor de La Luna es una Cruel Amante; y Arthur C. Clarke, el autor de la genial 2001 Odisea del Espacio (que fue llevada al cine por Stanley Kubrick) y de sus tres continuaciones.


Comparte también con Asimov, el honor de encontrarse en la bóveda celeste. Ambos fueron homenajeados por su genialidad y por lo que representaron para los hombres de ciencia, con sus nombres en el cielo. El asteroide 9766 fue nombrado Bradbury, y el 5020 fue llamado Asimov.

Bradbury también recibió el Science Fiction Hall of Fame por toda su carrera. Es autor de célebres novelas, como la que se conoce como una de las mejores novelas de ciencia ficción: Fahrenheit 451, que fue adaptada al cine por François Truffaut. Esta novela nos muestra un espantoso futuro donde un gobierno fascista hace que la gente sea obligada a ser feliz asfixiándolas de placeres y de televisión. El Departamento de Bomberos, como las casas son a prueba de fuego, en vez de apagar incendios, ahora se dedican a quemar libros, porque hacen que la gente piense, y pensar hace que no seamos felices.

Otro libro genial de Ray Bradbury, pero que aborda otro género, el cuento, es El Hombre Ilustrado. Este libro cuenta con dieciocho relatos en los que se sumerge en la naturaleza del ser humano y que, en su totalidad nos deja un amargo presentimiento de que el exacerbamiento de la tecnología va a destruir a la humanidad con el tiempo. El libro tiene como hilo conductor los tatuajes mágicos de un vagabundo, cada tatuaje se mueve y cuenta una historia. Este marco argumental genial recuerda a las viejas historias de Las 1001 Noches.

Las Crónicas Marcianas, como decía al comienzo de la nota, comienza en 1999, cuando un gran cohete hace estallar el fuego de sus motores, haciendo que por unos minutos, sea verano en pleno invierno.
Algunos relatos tienen una sola página de duración, otros diez o quince. No todas las ediciones del libro tienen la misma cantidad de relatos tampoco. Algunos relatos de Bradbury, como Caleidoscopio, que se trata sobre las conversaciones de unos astronautas que caen en el espacios después de que su nave estallara, están presentes en varias colecciones de cuentos.

Hubo varias expediciones al planeta rojo. La primera fue un fracaso. Los marcianos tienen alguna clase de telepatía, y en un rincón de Marte una mujer sintió que se acercaban hombres del tercer planeta y se lo contó a su marido, que salió “a cazar”. Se oyeron unos disparos, y nunca hubo noticias sobre la primera expedición, ni en la tierra ni en Marte, o Tyrr, como lo llamaban los nativos.

La segunda expedición contó con más hombres. Llegaron a Marte y hablaron con los marcianos, pero estos los fueron paseando por el pueblo, diciéndoles que debían hablar con tal o cual persona. Cuando finalmente alguien los recibió, los dejaron en una habitación con otras personas que afirmaban ser de Júpiter o Saturno. Los habían metido en un manicomio.

La Tercera Expedición se dedicó a explorar el planeta, que estaba ya desierto. El hombre, con su llegada a Marte había traído un virus que diezmó a casi toda la población marciana: la Varicela, una enfermedad infantil que no puede hacer casi daño al humano, pero en Marte dejó a muy pocos sobrevivientes.

Los años corrieron veloces, y pronto se levantaron ciudades de madera, y se plantaron árboles en todo el planeta. El aire “enrarecido” de Marte era así porque le faltaba oxígeno, pero cuando el hombre trajo semillas de la tierra, el suelo agradecido hizo crecer inmensos árboles de la noche a la mañana, llenando el planeta de oxígeno. En uno de los relatos están dos marcianos conversando sobre la vida fuera de Marte, y uno asegura que en la Tierra debe haber vida, y el otro le dice que no, que los científicos comprobaron que es imposible porque la atmósfera del planeta tiene demasiado oxígeno.

Con los años se destruyó todo recuerdo sobre los anteriores pobladores del planeta, y llegaron miles y miles de terrícolas, con muchas ganas de trabajar. Llegaron los blancos primero, y luego los negros, que cansados del maltrato del hombre blanco de la tierra, prefirieron mudarse a Marte donde tendrían un nuevo comienzo, libres de cualquier yugo. En El hombre Ilustrado también hay un relato así, en el cual llega una nave a Marte con un hombre blanco, después de 20 años de no ver uno solo, porque solo los negros se fueron al planeta rojo, y este hombre les viene a pedir ayuda, porque el hombre blanco se destruyó a si mismo. Pero esto llega mucho después en las Crónicas Marcianas.

Una tarde los marcianos salieron a las rutas y hablaron con el hombre, y les dijeron que miren al cielo y que miren bien, porque aquella noche era La Noche. Y cuando miraron al cielo vieron la tierra, y de golpe una luz estalló en el puntito verde que era su planeta. Había empezado la Tercera Guerra Mundial. El hombre volvió a la tierra, a socorrer a sus hermanos, solo unos pocos se quedaron en el planeta Rojo, porque quisieron o porque no se enteraron de la evacuación.

En 2026 una nave llega a Marte, después de veinte años de exploración espacial y encuentran a un hombre con su familia, sobrevivientes que no evacuaron, pero los tripulantes de la nave sospecharon cosas raras al ver que el hijo del hombre no había cambiado en 20 años. Su familia había muerto y el hombre había hecho robots para que lo acompañaran y mantenerse cuerdo. La Dimensión Desconocida también realizó un capítulo basado en este relato, en el que un preso, que debía pasar su condena solo en un asteroide desértico, mantiene la cordura con un robot que le regala el capitán de la nave que le trae comida y medicamentos. La robot (ya que tiene forma de mujer) toma el lugar de amiga y acompañante durante largos años.

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