Destino Final 5

Última entrega de una saga fascinante en su dimensión abstracta y sintomático, Destino Final 5 redefine el concepto en términos de negocio y consumismo. ¿Y si de repente una serie de películas que solo consiste en muertes originales comenzara a tener sentido?

La fascinación por las series de terror comienza cuando el cine americano fija el género dentro del programa de entretenimiento popular. Ya sea en las salas de cine o en los drive in, templos de imágenes que a priori carecen de la grandeza del cine clásico para convertirse en rituales de la modernidad capitalista. En este marco contextual triunfan las sagas de cine de terror desde los años ochenta; curiosamente Destino Final es una de las menos importantes. Prototipo abstracto y conceptual que resume a todas las demás pero que difiere en su distancia con los clásicos del horror.

Destino Final 5

En la quinta entrega, Destino Final 5 es fiel a sí misma; la muerte sigue a un grupo de personajes para matarlos metódicamente, uno tras otro, con las reacciones propias de una cadena sutil. La perversidad de la película es coherente en el sadismo de los asesinatos, pero bueno, imagino que quien vea la película es como quien mira una porno y sabe lo que vendrá. Comparte, además, con el género de las tres XXX el disfrute por el cuerpo, aunque más que sea el disfrute por las formas de ejecutar su sentencia.

Entonces, ¿qué hay de nuevo en Destino Final 5? No hay nada a priori. A menos que esta gran idea de reunir a un grupo de trabajadores de oficina a hacer este renovado feliz juego de la masacre de la Oficina.

Destino Final 5, con su correlación cínica entre los asesinatos y sus los personajes, su sátira involuntaria del punk. Como si la serie, después de asesinar a una gran cantidad de adolescentes tuviera que viajar al mundo de los negocios. Encuadrando la superficialidad de la película pero enseñando imágenes fuertes de la muerte encarnada. Uno no podría imaginar una película más radical que en la que se decapita la cabeza de un director general ante sus accionistas. No nos engañemos, Destino Final 5 ofrece algunas caricaturas de lo maś oportunistas.

Sin embargo, simbólicamente, el mensaje es la siguiente: en un mundo donde la empresa domina, una puesta en escena, muy sofisticada y pictórica del deseo de ver a las grandes figuras de los despachos perecer con una crueldad despiadada. La crueldad es el único tema de una película plana, sin suspense sobre los asesinatos, porque desde el principio, después de una escena de desastre que pone los pelos de punta tras el colapso de un puente bajo los pies de los personajes.

La mecánica de la película tiene que ver, por supuesto, con el precio que tiene que pagar para tolerar la perversidad del sistema. Se desarrolla en el mundo empresarial, con héroes sin identidad que se transforman en carne de cañón. La película, su producción, la imagen, todo coincide. Esencia industrial, desde el principio esta en todos los niveles: los asesinatos filmados como engranajes, su repetición, requerida por el bien del rendimiento cinematográfici, la cámara no está sujeto a una mirada de asesina, son todas las cosas que ofrece el film. Y así ver Destino Final 5 (dirigida por Steven Quale, fiel colaborador de James Cameron) una película reflexiva, cuyo concepto se pone al descubierto: una fábrica de cine que consumen los cuerpos de los desechables de la industria de Hollywood. No es por nada que el episodio también cerrará el ciclo y el final de la saga, donde quizá resurja una nueva. La máquina nunca se detiene.

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