El hombre invisible, de H.G. Wells

El hombre invisible es una de las más famosas novelas de H.G. Wells, adaptada al cine y televisión en muchas ocasiones. Aquí te desvelamos algunas de las claves y metáforas que contiene el texto, así como información útil sobre el autor y su contexto. No te vamos a desvelar el argumento, ¡preferimos que lo desgranes por tí mismo!

Escena de la adaptación para el cine de James Whale, 1933

Cuando Griffin descubre la fórmula para alterar el índice refractivo de los cuerpos de manera que dejen de absorber y reflejar la luz, se ponen sobre la mesa tres cuestiones. En primer lugar, la satisfación del deseo de convertirse en invisible y, por encima de todo, de haber logrado un hallazgo científico de enorme magnitud. Eso nos lleva a la segunda cuestión, la ciencia como medio para acometer el deseo y no como herramienta de ayuda o de conocimiento. Tercero, las consecuencias de aplicar y desarrollar dicho deseo: la perversión moral. H.G. Wells pone en tela de juicio la honestidad de Griffin desde el primer momento, cuando “aparece” ante nosotros como un ser miserable, pervertido por la codicia y por las ansias de notoriedad.

El hombre invisible se publica por entregas en 1987 en la revista Pearson’s Magazine. Pronto se convirtió en uno de los clásicos modernos de la ciencia-ficción, género por excelencia del escritor y filósofo británico Herbert George Wells. Habiendo contraído la tuberculosis, Wells se retiró y decidió empezar a escribir. Sus obras tienen en común un sentimiento de fantasía tecnológica, si bien estos sentimientos nunca son del todo eufóricos. Muy al contrario, y pese a la popularización y el optimismo que suponía el cientifismo de finales del siglo XIX y principios del XX, Wells no confía en que los avances técnicos hagan mejor al hombre. Será precisamente la maldad y perversión intrínseca al ser humano lo que propiciará que se haga un mal uso de la ciencia, causando dramas como los que describe en sus novelas.

Así, el científico Griffin es perseguido por haberse convertido en un monstruo. Despreciado por las instituciones y también por aquellos que lo conocían. Un ser decadente y atormentado que presenta fuertes delirios de grandeza, todo provocado por haber dejado que la ciencia lo domine en vez de ser él quien la someta para hacer el bien. Griffin, como buen dictator recién convertido, quiere imponer el Reino del Terror ayudado por su amigo Kempt como cuerpo visible. Su objetivo, llegar a dominar el pais. Parafraseando el famoso grabado de Goya, “el sueño de la razón produce monstruos”. Y vaya si lo hace.



El hombre invisible de ha convertido en uno de los personajes constituyentes de nuestro imaginario fantástico

Además de no ser ingenuo en lo que a los avances científicos se refiere, Wells fue un izquierdista convencido que denunciaría muchos de los males de principios de siglo a través de sus novelas. La hipocresía y el conservadurismo de la sociedad victoriana, la lucha de clases, el uso irresponsable del capitalismo, el movimiento de liberación feminista, el imperialismo británico… temas que subyacen en cada una de sus novelas, aunque no lo podamos advertir abiertamente. H.G. Wells fue uno de los mayores pensadores de principios de siglo, lástima que los grandes hombres no vivan para siempre.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...