‘Fahrenheit 451’, de Ray Bradbury

La ciencia ficción es un género narrativo relativamente reciente, en comparación con otros. Es después de la Segunda Guerra Mundial cuando vive su edad dorada. Uno de sus maestros es Ray Bradbury, cuya obra ‘Fahrenheit 451’ muestra un mundo sin libros, pues las autoridades han prohibido la lectura para hacer a las personas más manipulables.

La narrativa de ciencia ficción es, si la relacionamos con otros géneros novelísticos, relativamente reciente: sus primeras muestras –salvo curiosidades aisladas, como algún relato de Poe– se dan en el siglo XIX, con dos maestros: Julio Verne y H. G. Wells. Tras ellos, nombres tan conocidos como Sir Arthur Conan Doyle o Edgar Rice Burroughs –el creador de Tarzán– produjeron obras de este tipo.

Ray Bradbury

Ray Bradbury

Pero la narrativa de ciencia ficción por excelencia se desarrolla en el siglo XX, y, sobre todo, tras la Segunda Guerra Mundial. En efecto, es entonces cuando aparecen o se consagran los grandes creadores del género: Asimov, Aldous Huxley, Arthur C. Clarke, Philip K. Dick y otros muchos, entre los que ocupa lugar no poco destacado Ray Bradbury.

Ray Douglas Bradbury (Waukegan, Illinois, 1920) es uno de los maestros de la ciencia ficción moderna, aquella que no sólo busca los hechos insólitos o futuristas en otros planetas y civilizaciones, sino en la propia vida en la Tierra. Un porvenir en que el Hombre, manipulado por modernas técnicas de adoctrinamiento y sugestión, carezca de toda libertad y no sea más que un peón al servicio de las fuerzas dirigentes.

Galardonado con casi todos los premios existentes en el género, Bradbury ha dado a la luz algunas de las más destacadas creaciones del mismo. Inolvidables son sus ‘Crónicas marcianas’, ‘El hombre ilustrado’ o la novela que nos ocupa.


‘Fahrenheit 451’ fue publicada en el año 1953 y su título alude a la temperatura a la que se inflama el papel de los libros. Muestra una sociedad en la que éstos están prohibidos, ya que ‘sólo hacen sentir mal a las personas’ y curiosamente son las brigadas de bomberos los encargados de quemarlos. Guy Montag es uno de ellos y está convencido de hacer lo correcto.

Hasta que conoce a Clarisse y ésta siembra en él la duda. Desde entonces, se dedicará a recopilar libros y entrará en contacto con un anciano profesor de literatura llamado Faber con quién planeará salvaguardar todods los textos que puedan para que el saber prevalezca sobre la ignorancia. Tras una serie de peripecias y con el país en guerra, Montag terminará encontrándose con un grupo de vagabundos que, en realidad, son académicos que se dedican a recorrer las ciudades memorizando libros para poder transmitirlos oralmente.

Una quema de libros en el Medievo

Una quema de libros en el Medievo

Por tanto, el final es esperanzador, pues siempre habrá personas que velen porque el saber no se pierda. Pero la crítica no puede ser más demoledora. Bradbury muestra su rebeldía ante una sociedad que trata de alienar a la persona con una cultura tendenciosa, que sólo enseña lo que a los gobernantes les interesa que sepa para poder manipularla a su antojo y mantenerla sometida a sus desmanes. Una sociedad en la que todo lo que ayude a pensar por uno mismo, como los libros, está proscrito. El paralelismo con nuestro tiempo no puede ser más evidente. No les demos el gusto y pensemos en ello.

Fotos: Ray Bradbury: Megapixie en Wikipedia | Quema de libros: Locutus Borg en Wikipedia

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