Flores para Algernon

Elogiada por Asimov, Daniel Keyes publicó en el año 1966 la novela Flores para Algernon (Flowers for Algernon), una novela de ciencia ficción con la que el autor sorprendió con una temática de la que se había escrito muy poco en aquel entonces

Daniel Keyes publicó en el año 1966 la novela Flores para Algernon (Flowers for Algernon), una novela de ciencia ficción con la que el autor sorprendió con una temática de la que se había escrito muy poco en aquel entonces.

Flores para Algernon, una de las más grandes obras de ciencia ficción

Estas son las palabras que Isaac Asimov dedicó a su amigo Daniel Keyes: “Cuando entregué los Hugo en Pittsburgh, en 1960, uno de los ganadores fue Flores para Algernon, de Daniel Keyes, que me había encantado. Es, sin duda, uno de los mejores relatos de ciencia ficción de todos los tiempos, y cuando anuncié el ganador fui muy elocuente respecto a su magnífica calidad. ¿Cómo lo ha hecho? – preguntaba a la audiencia –. ¿Cómo lo ha hecho?”.

Flores para Algernon fue primeramente publicada en la revista Magazine of Fantasy and Science Fiction y un año más tarde, ganó el Premio Hugo por esta historia. Finalmente en 1966, se publicó la versión en novela cuando recibiría también el Premio Nébula a la mejor novela.

La novela y la historia se complementan la una a la otra, ya que una nos presenta un lado más emocional e intenso mientras que la otra nos permite conocer más a fondo la personalidad y los sentimientos de los personajes.

Flores para Algernon trata sobre un chico llamado Charlie Gordon, que sufre un retraso mental, lo que le lleva a someterse a una operación que le permita superar sus deficiencias para ser más inteligente. La historia está narrada en primera persona, desde su punto de vista.

Esto es lo que aporta mucho interés a la novela ya que a través de sus pensamientos vivimos el desarrollo y la evolución que va experimentando Charlie. Su concepto del mundo va cambiando también, a medida que se va percatando de su dureza y hostilidad, cosa que él desconocía antes de la operación.

El problema que se le plantea a Charlie es el desequilibrio que sufre entre su alto nivel de inteligencia y su nivel emocional. Charlie, como diría Nietzsche, ha llegado al punto máximo de la realidad.

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