Incarceron por Catherine Fisher

Para liberarse de un próximo matrimonio arreglado, Claudia, la hija del alcaide de Incarceron, una prisión futurista con una mente propia, decide ayudar a un joven prisionero escapar.

Tapa del primer libro de la saga de Catherine Fisher

Incarceron de Catherine Fisher es una enorme prisión en la cual no hay barras de acero y bloques de celdas, sin embargo, Incarceron es un mundo en sí mismo, es un mundo de metal en el que nada se crea ni se pierde, donde las estrellas y el cielo están cerca de ser olvidados y sólo habitan en los cuentos de hadas, debido a que todos viven en un mundo despiadado, luchando por los alimentos y la supervivencia.

Incluso más que eso, Incarceron está viva y observa todo lo que pasa dentro de sus muros, el ojo omnipresente es de color rojo y observa a los mortales en su interior. Incarceron es todo lo que se conoce, aunque hay un mito acerca de un hombre, un profeta llamado Sapphique, que era el único capaz de escapar al exterior misterioso.

Finn era un niño de Incarceron, que recuerda cuando se despertó en una celda oscura, sórdida, hace dos años, loco de miedo y con los recuerdos perdidos. Ahora tiene diecisiete años y se ha visto obligado por las circunstancias a unirse a un equipo de «escoria», es decir, los ladrones y bandidos despiadados, que se hacen llamar los Comitatus.

Un día, Finn hace un sorprendente descubrimiento: una llave de cristal, cuyo diseño coincide con el tatuaje en la muñeca de Finn. Pero la clave, que Finn y los que le rodean creen que podría ser la manera de salir de Incarceron, también resulta ser un dispositivo de comunicación, y el muchacho se ve capaz de hablar con una chica misteriosa, llamada Claudia.

En el exterior de Incarceron, Claudia es la hija del alcaide de Incarceron, a punto de casarse con el príncipe del reino. Frustrada con su futuro sombrío y feroz de los juegos políticos en los que ella se encuentra atrapada, Claudia está decidida a demostrar que la monarquía es corrupta, y se esfuerza por encontrar una manera de promover el cambio en la estática y la innovación. Para ello, decide descubrir los secretos de Incarceron.

Cuando ella encuentra una llave de cristal en el estudio de su padre, encuentra un enlace a un mundo que no es como la utopía ideal que Incarceron se suponía que era y ella y Finn deben trabajar juntos para sacarlo de Incarceron, y llevarlo al mundo «real».

Pero mientras tanto, Incarceron está observando, esperando, y jugando con sus habitantes, con lo cual la tarea de Claudia y Finn no es poca cosa.

Incarceron es una hazaña increíble de una novela de la autora Catherine Fisher. Su construcción del mundo, en particular, es fenomenal; habitada por una singular tecnología avanzada en un periodo de tiempo de regalías impuestas de manera arcaica – los monarcas y los nobles emulan el modelo occidental de la Baja Edad Media de los tribunales, hasta el vestido, los castillos y sus modales-.

Pero esto no es una sociedad medieval. El mundo de Claudia tiene muy avanzada tecnología, con hologramas programables, y la inteligencia artificial así como las herramientas de la realidad cambiante. A pesar de esta tecnología, sin embargo, quienes están en el poder se han resistido a cualquier cambio, abandonando sus herramientas avanzadas a fin de abarcar las formas de la antigüedad, en un intento de controlar a la población, que suena como muy familiar.

Incarceron fue, inicialmente, un experimento para crear un mundo perfecto para las masas rebeldes, por supuesto que salió mal. El concepto de una utopía que es en realidad una distopía como la que hemos podido ver en otras novelas distópicas interesantes como 1984 entre tantas más.

Con su mundo impresionante, los personajes admirables y excepcionalmente trazados, Incarceron es una novela distópica, donde la ciencia ficción es una joya.

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