Jack Vance, un escritor infravalorado

Una de las figuras más populares de la literatura fantástica y de ciencia ficción durante las últimas décadas del pasado siglo, Jack Vance nunca recibió, sin embargo, el beneplácito de la crítica.

Jack Vance
El pasado veintiséis de mayo murió en su casa de Oakland (California) John Holbrook Vance, más conocido para el mundo de la Literatura como Jack Vance, uno de los novelistas de ciencia ficción más populares del siglo XX. Contaba noventa y seis años y, sin embargo, según ‘The New York Times’, fue “una de las voces más distintivas e infravaloradas de la literatura norteamericana”.

Nacido en San Francisco en 1916, desempeñó los más diversos trabajos antes de dedicarse a escribir. Comenzó a publicar en los años cincuenta, al tiempo que lo hacían sus grandes amigos Frank Herbert y Poul Anderson. Sin embargo, Vance fue el más prolífico de ellos, ya que nos ha legado más de sesenta novelas.

Algunas de ellas las firmó con el pseudónimo “Ellery Queen”, en homenaje al que utilizaban los primos Daniel Nathan y Manford Lepofsky, que lo hicieron famoso con sus relatos policíacos protagonizados por el personaje del mismo nombre. Pero no fue el único utilizado por Vance, también firmaba como John van Sede o Jay Kavanse. Tuvo igualmente predilección por crear sagas narrativas. Entre ellas, destacan ‘La tierra moribunda’, ‘Los príncipes demonio’, el ‘Ciclo de Tschai’ o el de ‘Alastor’. En cuanto a sus novelas independientes, es imprescindible mencionar ‘Hombres y dragones’, que obtuvo el Premio Hugo a la mejor obra de ciencia ficción y fantasía en 1963, y ‘El último castillo’, que lo consiguió cuatro años después.

Fue, en suma, uno de los autores más populares del género en las últimas décadas del pasado siglo. De él dijo su colega Michael Chabon, ganador de un Pulitzer que era “el más doloroso caso de todos los escritores que me gustan pero creo que no reciben el crédito que merecen”. Y es que, a pesar de sus ventas y su número de lectores, Vance nunca se vio adecuadamente valorado por la crítica.

Quizá en ello influyera el hecho de que fue, sobre todo, un escritor de relatos de aventuras. Éstas se inscriben en la fantasía y la ciencia ficción por sus argumentos pero lo realmente destacable es la acción de sus historias. Nunca se pierde en disquisiciones tecnológicas o éticas y ello hace de la lectura de sus obras una experiencia más entretenida que la que proporcionan las de otras supuestas figuras del género. Fue, en suma, un autor dotado de una extraordinaria capacidad de fabulación y ello no es poco. Descanse en paz.

Fuente: ‘ABC’.
Foto: Chris Drumm

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...