‘La cabeza del profesor Dowell’, de Aleksandr Beliáiev

Llamado “el Julio Verne ruso”, Beliáiev combina en este relato la más pura fantasía con un genuino humor negro.

Smolensk - Rusia

Cuando pensamos en la narrativa de ciencia ficción, siempre se nos vienen a la cabeza los grandes pioneros como Julio Verne o Herbert George Wells o aquellos que integraron la “edad de oro” del género como Arthur C. Clarke, Robert A. Heinlein, Isaac Asimov o Ray Bradbury. Todos ellos son europeos o norteamericanos pero también en los países del este de Europa se cultivó la novela fantástica. De hecho, en Rusia hubo una interesante escuela cuya penúltima muestra fueron los hermanos Strugatski.

Precisamente un pionero de la ciencia ficción en aquellas tierras fue Aleksandr Beliáiev (Smolensk, 1884-1942), interesante escritor al que en su tiempo se bautizó como “el Julio Verne ruso”.

Y el calificativo era acertado pues Beliáiev fue un discípulo del maestro francés. En su infancia, sufrió una caída (por lanzarse a volar desde un tejado) que le provocó daños en la columna vertebral y, a causa de ellos, hubo de guardar frecuentes reposos que entretenía leyendo los relatos del autor de ‘Viaje al centro de la Tierra’. Además, también se vio influido por Herbert George Wells y, en un sentido más científico, por el físico Konstantín Tsiolkovski, conocido como “el padre de la Cosmonáutica”. Beliáiev desempeñó los más diversos trabajos antes de establecerse como abogado. Quizá por esta difícil situación económica su dedicación a la narrativa fue tardía. De hecho, ‘La cabeza del profesor Dowell’ fue el primer relato que publicó en 1925.

En él combina lo fantástico con lo cómico. Un relevante científico que investiga sobre el trasplante de órganos es asesinado por su discípulo, el profesor Kern. Sin embargo, éste toma la precaución de conservar su cabeza con vida para que le asesore en sus experimentos. La trama se complica aún más cuando aparece en escena la doctora Marie Laurane, contratada como ayudante por Kern. Ésta no tarda en descubrir los hechos al tiempo que entabla amistad con la cabeza del profesor Dowell.

A la vista de tan disparatado argumento, es evidente que nos hallamos ante una pequeña novela llena de humor negro y aventuras curiosas. Tras ella, el escritor ruso publicaría otros relatos no menos peculiares. ‘Ictiandro’ está inspirado en ‘La isla del doctor Moreau’ del citado Wells y presenta la aparición de un extraño animal marino. Por su parte, ‘Ariel’ se centra en un niño con poderes para volar. Fue, en suma, Beliáiev un novelista dotado de gran imaginación y no poco talento.

Fuente: The Encyclopedia of Science Fiction.

Foto: Aleksandr Zykov.

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