‘La krakatita’, de Karel Capek

Una denuncia, con tono humorístico, de los funestos resultados a que puede llevar la investigación científica incontrolada.

Obra Karel Capek

Cuando pensamos en autores clásicos de ciencia ficción, siempre se nos vienen a la cabeza los iniciadores del género, Julio Verne y H. G. Wells. Y, junto a ellos, otros novelistas posteriores como Aldous Huxley, Arthur C. Clarke, Robert A. Heinlein, Frank Herbert o Ray Bradbury. En suma, todos pertenecientes al mundo occidental. Sin embargo, también en los países del este europeo se cultivaba este tipo de narrativa (no debemos olvidar que, si bien nacionalizado estadounidense, Isaac Asimov había nacido en Rusia).

Buena muestra de ello fueron, por ejemplo, los hermanos Borís y Arkadi Strugatski. Y, aún más famoso que éstos, el checo Karel Capek (Malé Svatonovice, entonces Imperio Austrohúngaro, 1890-1938), a quien debemos el término «robot», que acuñó en su obra teatral ‘R.U.R.’ (‘Robots Universales Rossum’) de 1920.

Pese a su aislamiento respecto a los circuitos comerciales de la ciencia ficción, Capek es considerado hoy uno de los grandes del género. De hecho, sus seguidores tienen la curiosa costumbre de dejar un robot en miniatura junto a su tumba cuando la visitan, así que ésta se halla repleta de esas pequeñas figuras. Periodista, dramaturgo y narrador, Capek publicó también relatos policíacos. Pero toda su obra se halla impregnada de esa desconfianza ante el mecanicismo y la Ciencia mal entendida tan propia de la literatura de principios del siglo XX, un tema que casi siempre trata con sarcasmo.

Suele considerarse como su obra maestra la novela ‘La guerra de las salamandras’, escrita con técnica de «collage» y que ironiza, justamente, sobre el progreso científico incontrolado pero también sobre la explotación del hombre por el hombre. A grandes rasgos, se centra en la creación de unas grandes salamandras capaces de trabajar sin descanso y que terminan por controlar a la sociedad.

Tono parecido tiene ‘La krakatita’, publicada en 1924. El ingeniero Prokop ha encontrado una sustancia así llamada capaz de liberar la energía de la materia y, en consecuencia, acabar con ejércitos enteros. Comete la imprudencia de revelar su hallazgo a Tomes, un colega que no tarda en darlo a conocer provocando que todo el mundo se pelee por poseerla. Empieza entonces la increíble aventura de Prokop, que atravesará mil vicisitudes para evitar que su descubrimiento caiga en malas manos. Se trata, por tanto, de una nueva denuncia de los peligros a que pueden conducir los avances de la Ciencia si no están rigurosamente controlados. Pero también es un relato con buenas dosis de humor, en la más pura línea de Capek.

Vía: ‘Karel Capek’.

Foto: Flat Earth Theatre.

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