Los mitos de Cthulhu, de H.P. Lovecraft

Este compendio de relatos realizado por el Círculo de Lovecraft introduce el elemento de las deidades dentro del imaginario dele scritor estadounidense. La relación entre dioses y humanos nunca será igualitaria, siendo los hombres una parte nimia y despreciable dentro de la inmensidad del universo. Una mancha en la cosmología del polémico H.P. Lovecraft.

Tumba de Howard Phillips Lovecraft, en Providence, Rhode Island.

Los mitos de Cthulhu es el tercer y último de los compendios de relatos del escritor estadounidende H.P. Lovecraft. Precedido por Historias Macabras (1905-1920) e Historias del Ciclo del Sueño (1920-1927), los cuentos constituyentes de Los mitos fueron publicados entre 1925 y 2935. Pese a que se relacione directamente a Lovecraft con esta obra, la realidad es que se trata de un compendio colectivo, realizado por el llamado Circulo de Lovecraft. Muchos han querido ver una linea continuísta entre el Ciclo del Sueño y la obra a la que nos referimos aquí. Sin embargo, si el Ciclo del Sueño se inscribe dentro de una tradición más relacionada con la fantasía, en Los mitos de Cthulhu prepondera la ciencia ficción. Los que conozcan un poco a Lovecraft sabrán que las continuas pesadillas que le atormentaban durante la noche fueron un campo de cultivo para la consecución de su obra, es por ello que encontramos un alto componente simbólico en sus relatos.

No obstante, con Los mitos, el controvertido escritor da un paso adelante respecto a los tradicionales relatos góticos de fantasmas. Se produce

Uno de los relatos que forman parte de Los mitos de Cthulhu

un trasvase del terror que emana de los textos. Si comunmente el horror se generaba a través de figuras tan inmateriales como un fantasma (los seres sin materia por excelencia), en Los mitos de Cthulhu el terror está totalmente fundado en la psicología del ser humano. Un terror psicológico que emana directamente de los hombres y que, por tanto, adquiere unos fundamentos manifiestamente más trascendentes. El hombre se encuentra en el eje del relato, pero esta centralización del ser humano no se hace con una voluntad narcisista o autocomplaciente hacia la especie, sino para evidenciar cuán intrascendentes somos en relación a la inmensidad del universo.

Así, Lovecraft recoge el sentimiento primigenio entre hombres y deidades, donde los humanos somos seres diminutos en relación al carácter demiurgo de los dioses. Con una dicotomía entre el bien y el mal muy poco clara, el escritor realiza una reactualización de los mitos occidentales, poco sistematizada sin embargo. En uno de los relatos estrella, El horror de Dunwich (publicado en 1929), aparece uno de los dioses estrella, el Dios exterior yog-Sothoth, que juega un importante rol en la historia. Por otro, la deidad Shub-Niggurath también es introducida aquí por primera vez.

Representación de la deidad Cthulhu

Un rasgo impostante de El horror de Dunwich es la aparición de la mujer, que raramente está presente en la obra de Lovecraft, junto con el romance, el sexo o el amor. En este caso nos encontramos con Lavinia Whateley que, como no, es una sirvienta del mal en toda regla.Este será el rasgo común de casi todas las mujeres que aparezcan a lo largo de su bibliografía. Por otro lado, el repudio al sexo como elemento que arrastra al hombre hacia la decadencia del alma, será también manifiesto. El amor, si es que aparece, lo hará en su forma no-carnal… de manera totalmente platónica. Un universo característico, complicado y polémico el de este autor al que, sin embargo, merece la pena acercarse aunque suscite inquietud.

Tumba de Lovecraft por Wikipedia Commons en Wikipedia

Dios Cthulhu por Wikipedia Commons en Wikipedia


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