Un futuro deshumanizado: El paraíso como pesadilla de Huxley

El mundo feliz o perfecto de Huxley es un mundo deshumanizado, donde los hombres carecen de sentimientos y pasiones, donde la procreación es una cosecha y la sociedad se haya dividida en 5 grandes tipos de hombres. Una sociedad maniatada por las drogas legales que el propio estado suministra para mantener la paz, evitar la pobreza y proporcionarle un placer y éxtasis plástico tranquilizante. Es el mundo feliz de Huxley la representación más horrorizarte de la pérdida de la libertad para elegir y la conciencia para vivir.

El mundo feliz o perfecto de Huxley es un mundo deshumanizado, donde los hombres carecen de sentimientos y pasiones, donde la procreación es una cosecha y la sociedad se haya dividida en 5 grandes tipos de hombres. Una sociedad maniatada por las drogas legales que el propio estado suministra para mantener la paz, evitar la pobreza y proporcionarle un placer y éxtasis plástico tranquilizante. Es el mundo feliz de Huxley la representación más horrorizarte de la pérdida de la libertad para elegir y la conciencia para vivir.

La novela muestra uno de los tantos proyectos de utopía existentes en la literatura. Su particularidad consiste en no dedicarse a pintar esa utopía como la ideal. Quizá su logro sea desmitificar a estos proyectos como paraísos terrenales. A través de las historias que existen planificadas en el planeta de Ford y sus metódicos y desnaturalizados rituales se nos transparenta la esencia de la humanidad: el caos y cierto desenfreno. Una vez más el genio literario plasmó uno de nuestros miedos ancestrales: la pérdida de la libertad.

Huxley es sus historias narra un futuro gobernado por la alta tecnología, donde el ser humano ha pasado a ser parte de un cultivo para la reproducción y por tanto, así como los vegetales  tienen variedades, también el hombre ha sido  dividido en varios tipos. Una sociedad futura que aparentemente ha alcanzado la perfección y el equilibrio. El ser humano de este tiempo es de buena salud, cuenta con tecnología avanzada, no existen las guerras, ni tampoco la pobreza. Todos los integrantes de la sociedad son felices, desde una concepción epidérmica.

Foto: Caution Light

La felicidad no es más que aparente, un vestido agradable que nadie se quita por su belleza. Sea a alcanzado muchos objetivos beneficiosos para el hombre, pero a cambio, se han perdido otros como al concepción del concepto familiar, la capacidad pluricultural, el gusto por el arte, las ciencias, la religión, el pensamiento filosófico y la creatividad literaria. Todo se ha visto disuelto y reducido a una simple manera de vivir, razonada y codificada en los genes desde el nacimiento, o mejor dicho desde la incubación en que son distinguidos: como Alfas, Betas, Gammas, Deltas y Epsilones.

Y es que en este futuro la raza humana ha sido diferenciada y cada tipo de humano ha sido programado para realizar diferentes tareas y actividades a lo largo de su vida. Los Alfas son los de más alta casta, los más inteligentes. Los epsilones son los obreros, encargados de las labores difíciles. Pese a esta diferenciación tan marcada, la felicidad es un componente constante, pues desde nacidos son mentalizados para estar satisfechos con la labor que se les ha predestinado cumplir. Si el malestar llega, entonces el soma es la solución.

El soma es una droga que los libera de cualquier pena o molestia, los regresa al estado de felicidad original. Esta droga es legal porque es distribuida por el propio estado e incluso su consumo es obligatorio para determinados eventos. Bernard Marx es el personaje principal del relato y es considerado como un salvaje por no aceptar las reglas de la nueva sociedad. El otro personaje es Lenina Crowne, una ciudadana promedio.

Sobre la conformación y el tipo de política que se ejerce sobre el mundo, se puede generalizar en que es un gobierno único el que rige en el mundo. Un gobierno conocido como el Fordismo, el cual basa su orden en la estabilidad social, para lo cual ha dividido a la sociedad en 5 clases, cada una con una tarea especifica y donde todos están conformes con lo que les toca.  Otra característica social, es la fuerte tendencia al consumismo, el placer comercial y de consumo permite una actividad económica saludable.

Otra particularidad es el uso de alucinógenos y drogas para alcanzar el estado placentero. Una felicidad plástica a la que todos ya están acostumbrados. En este mundo, Bernard y Lenina, dos tipos totalmente opuestos. Mientras que Lenina es muy apegada a las normas, disciplinada, promiscua y elegante; Bernard es un tipo que desprecia la sociedad, inconforme con su estado e inseguro muchas veces por las criticas que recibe de su propio circulo social.

El libro trata dos temas sobre los cuales gira la novela, el primero es la idea de perfección a la que el mundo aspira, y a la cual solo es posible llegar perdiendo la opción a elegir, olvidando la libertad. Para procurar la felicidad debe erradicarse la capacidad de pensar, de ilustrarse, de multiplicar las opciones por el arte, la historia y la literatura; debe reducirse todo a simples estados emocionales controlables de alguna manera efectiva.
El otro tema tratado es la imposibilidad de elegir; la imposibilidad de desarrollar el intelecto y la incapacidad de demostrar sentimientos como tristeza, preocupación o placer, hacen que la felicidad sea imposible. En uno de los diálogos, uno de los personajes explica que es imposible alcanzar alguna felicidad, si no se conoce el lado opuesto de ella, que es la tristeza o la pena. La imposibilidad de expresar los sentimientos lleva  a varios de los personajes de la novela a distanciarse de la propia sociedad, volviéndose unos  desadaptados.

La obra de Huxley tiene varios temas sociales de su época con referentes de la historia, por tanto, se convierte en una ironía de su tiempo. La producción en serie se escenifica con la producción misma de los seres humanos, el uso de la tecnología y la ciencia como medio para controlar a la sociedad, el fuerte apego del consumismo y la unificación de todos los gobiernos en uno solo como un comunismo idealizado.

Un mundo feliz es una gran sátira a la década de los treinta, con muchas referencias a personajes de la historia como Lenin y Marx. Así muchos de los personajes toman nombre de entidades políticas o sociales. Es un libro interesante que refleja como la perfección puede llegar a ser imperfecta y llevar a la destrucción, donde una felicidad aparente no es más que una desadaptación de la propia naturaleza.

Foto: Pijus Economicus

Foto: Senior Research Center

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