‘Un mundo feliz’, de Aldous Huxley

‘Un mundo feliz’ es, probablemente, la mejor novela de Huxley y una extraordinaria obra de ciencia-ficción. Es una distopía o utopía negativa sobre el futuro de la Humanidad, que, dirigida por totalitarismos y una ciencia no controlada por criterios éticos, camina hacia la destrucción.

En el mundo de la literatura de ciencia ficción es muy común que se dé la utopía, entendida como la visión de una sociedad futura perfecta, en la que el ser humano tiene cubiertas todas sus necesidades y es feliz. Pero también es bastante frecuente la distopía o anti-utopía, consistente en todo lo contrario.

Aldous Huxley

Aldous Huxley

Así, hablamos de distopía cuando una obra presenta un mundo futuro perverso que aniquila al Hombre. Por citar algunos ejemplos de ella, mencionaremos ‘Rebelión en la granja’, de George Orwell, ‘Ubú rey’, de Alfred Jarry, ‘La máquina del tiempo’, de H. G. Wells y, por supuesto, ‘Un mundo feliz’, de Huxley.

Aldous Huxley (Goldaming, Surrey, Inglaterra, 1894-1963) fue un personaje singular, en  cuya vida merece la pena detenerse por un momento. Descendiente de una prestigiosa familia de intelectuales, parecía abocado a la ciencia, pero optó por la literatura. Anarquista confeso, se convirtió a la religión Vedantista, se hizo vegetariano y experimentó con psicotrópicos. Pero, con independencia de su curiosa vida, fue un gran escritor.

‘Un mundo feliz’ es, quizá, la mejor de sus obras. Publicada en 1932, pronto alcanzó una extraordinaria difusión. Es un durísimo alegato contra los totalitarismos –del signo que sean- que, aunque se presenten cubiertos de demagogia, convierten al Hombre en un ser alienado, totalmente dependiente y subyugado al poder de unos pocos. Pero es, también, un durísimo ataque al desarrollo descontrolado de la ciencia, cuando ésta no va acompañada de limitaciones éticas.

La obra se desarrolla en el año 623 después de Ford (el creador de la marca de automóviles), a quién se toma como referencia del progreso del mundo. Esta sociedad futura, altamente tecnológica, se encuentra unida en un estado mundial, bajo un gobierno que ha eliminado la pobreza, la guerra, el crimen y otras lacras y cuya religión unitaria es el Fordismo, basado en los principios de aquel.

Las personas son concebidas por reproducción artificial y predestinadas desde que nacen a pertenecer a una de las cinco castas existentes –Alfas, Betas, Gammas, Deltas y Epsilons, por orden de importancia-, convenciéndolas, mediante hipnosis de que es lo mejor para ellas. Todas sus necesidades están satisfechas y, en caso de encontrarse deprimidos, pueden tomar una droga –el soma– que les suministra el Estado.

Godalming, tierra natal de Huxley

Godalming, tierra natal de Huxley

Esta sociedad se apoya, por tanto, en el consumo de drogas y en una sexualidad puramente mecánica: los niños practican juegos sexuales desde niños y, al llegar a edad adulta, la promiscuidad sin negativa alguna es la norma. Se ha eliminado el enamoramiento y el compromiso y, con ello, la familia.

En este aberrante mundo, las personas son puras máquinas, entrenadas para trabajar y para consumir -¿les suena?-, pues así se fortalece la economía.

Dos de los protagonistas de la obra son Bernard Marx, que pertenece a la clase privilegiada, los Alfa, pero es rechazado por la sociedad, ya que es más bajo que los demás y se niega a tomar soma, y Lenina Crowne, una lujuriosa empleada del laboratorio del criadero central de Londres. Mientras ella es el arquetipo de la nueva sociedad, Bernard es un ser inconformista que –pese a pertenecer a los privilegiados- rechaza la sociedad y es profundamente infeliz.

George Orwell, creador de otra distopía: 'Rebelión en la granja'

George Orwell, creador de otra distopía: 'Rebelión en la granja'

Ambos realizan un viaje a Malpais, una reserva donde hay una sociedad ‘a la antigua’, ajena a los principios de la nueva ‘civilización’. En ella vive Linda, mujer de la nueva sociedad que, por accidente, se ha quedado allí y ha tenido un hijo, John, antítesis de Bernard, ya que desea conocer la nueva sociedad. Mientras Lenina se horroriza, el protagonista queda fascinado por esta sociedad clásica.

De regreso a Londres, se llevan con ellos al ‘salvaje’ John, quien alcanza enorme notoriedad en el mundo nuevo, que lo considera una rareza curiosa, digna de exposición. Entretanto, Bernard ha sido enviado a una isla-penal, donde se recluye a los alfas díscolos para que no incordien, y Lenina ha seguido con su vida. Pero el salvaje -cuyo padre resulta ser alguien muy importante-, hastiado de ser un monstruo expuesto, se ha retirado a un antiguo faro para vivir como ermitaño y conseguir que le dejen en paz. No lo logrará.

A nuestro juicio, el verdadero protagonista de la obra, aunque aparece muy avanzada ésta, es John, un hombre ‘humano’, en el sentido estricto del término, frente a los hombres ‘máquina’ de la nueva sociedad. Ésta lo considera un salvaje, pero él lee a Shakespeare –desconocido en la era fordiana-, tiene criterio autónomo para discernir sobre las cosas de la vida y no depende de las drogas para ser feliz. Realmente es el único personaje que se asemeja a las personas de hoy, pues Bernard no deja de ser una mixtificación, un miembro de su sociedad, aunque se rebele contra ella.

Como decíamos, la obra es un brutal alegato contra los totalitarismos, tan vigorosos cuando fue publicada (1932). Según algunos críticos, los nombres de Bernard Marx y Lenina Crowne aluden a los fundadores del estado socialista, Marx y Lenin. Pero la novela no sólo ataca a este tipo de estado, sino también al capitalismo y su obsesión consumista.

El gurú Krishnamurti, de quién Huxley fue discípulo

El gurú Krishnamurti, de quién Huxley fue discípulo

Por tanto, Huxley critica todo tipo de absolutismos, del signo que sean, ya que los considera destructores del ser humano. Con su sistema de vida maquinal y pequeñas dosis de concesiones a las masas, logran mantener subyugada a ésta en manos de unos pocos privilegiados, que son los que, en realidad, pueden disfrutar la vida. Esta minoría aprovecha los adelantos incontrolados de la ciencia para sus propósitos. Es, por tanto, este binomio de totalitarismo y ciencia desnuda de concepciones éticas lo que puede conducir, a juicio de Huxley, al ser humano a la catástrofe.

Un elemento muy destacado de la novela es, igualmente, la ironía, que, en ocasiones alcanza niveles de sarcasmo. Pese a ser simples seres maquinales manipulados por la oligarquía, los habitantes de ese mundo, al tener cubiertas todas sus necesidades básicas, son felices y, cuando no lo son, solicitan su dosis de soma al Estado para serlo. Entretanto, la clase dirigente vive inmejorablemente a costa de ellos.

En suma, nos encontramos ante una obra maestra. Una enorme sátira de la sociedad moderna y, al tiempo, una advertencia de adonde puede llegar ésta por el camino que va. Y está escrita en 1932. La pregunta es inevitable: ¿Estamos mejor hoy ….o estamos peor?

Fotos: Aldous Huxley: Claudio Elias en Wikipedia | Godalming: Qwertzuiop123456 en Wikipedia | George Orwell: Nard the Bard en Wikipedia | Krishnamurti: Mu en Wikipedia

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