‘A sangre y fuego’, de Henryk Sienkiewicz

Una epopeya sobre la formación de las grandes naciones del este europeo narrada con todo el aliento épico por el gran defensor de la patria polaca.

Sienkiewicz

La Historia de Polonia es bastante desdichada. Y no sólo a causa de la invasión nazi que confinó a muchos de sus habitantes en campos de concentración ni a la posterior dominación soviética que rigió el país con mano de hierro. Antes de todo ello, los polacos vieron como su nación era repartida caprichosamente una y otra vez entre sus vecinos sin contar para nada con ellos.

Uno de los grandes defensores de la patria polaca y, probablemente quién mejor cantó sus glorias pasadas fue el escritor Henryk Sienkievicz (Wola Okrzejska, 1846-1916), Premio Nobel de Literatura en 1905 en honor a “sus méritos sobresalientes como un escritor épico”.

Periodista de profesión, en una época en que Polonia estaba repartida entre Rusia, Alemania y el Imperio Austro-Húngaro ejerció una importante labor de denuncia internacional ante tal situación. Incluso llegó a enviarle una carta abierta al Kaiser Guillermo en la que se oponía a la germanización de Polonia y, durante la Primera Guerra Mundial, fundó en Suiza un comité de ayuda a las víctimas de su país. Sin embargo, la obra literaria más popular de Sienkiewicz fue ‘Quo vadis?‘, que narra el padecimiento de los cristianos bajo el yugo de Nerón. Claro que, tras este asunto, se halla simbólicamente la denuncia de la propia opresión sufrida por los polacos.

Aunque menos conocida, posiblemente su obra cumbre sea la trilogía ‘A sangre y fuego’, compuesta por este título, ‘El diluvio’ y ‘Un héroe polaco’ y que constituye una de las mayores epopeyas de la Literatura Universal. Nos traslada al siglo XVII, cuando la Mancomunidad Polaco-Lituana controlaba enormes territorios en la Europa oriental. Sin embargo, pronto se sublevarían los cosacos liderados por Mielniski y a ellos se unirían los tártaros, comenzando una época de anarquía y pillaje que amenazaba llegar hasta la propia Varsovia.

En pleno conflicto, el caballero Juan Kretuski, comandante de uno de los príncipes polacos, se enamora de Elena, que poco después es secuestrada por las hordas cosacas. Desde entonces, la lucha del protagonista no sólo será por la supervivencia de Polonia, sino también para liberar a su amada. Sienkiewicz es un narrador tradicional inscrito en el más puro realismo pero sabe conferir a sus relatos un inigualable aliento épico, con héroes al tiempo colosales y humanos. Todo ello se aprecia muy bien en esta trilogía, como decíamos, una de las epopeyas más logradas de todos los tiempos.

Fuente: Kirjasto.

Foto: Zack Weinberg.

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