Alphonse de Lamartine, las Musas al poder

Entre los movimientos románticos de los distintos países, uno de los más tempranos y vehementes fue el francés. Y, dentro de él, el camino fue abierto por la poesía para, después, ceder protagonismo al teatro. Uno de los primeros líricos de la época fue Alphonse de Lamartine, poeta delicado y proclive a verter en sus versos su intimidad. Fue, además, importante político, lo cual provocó su ruina.

Entre los movimientos románticos de los distintos países, uno de los primeros en manifestarse –junto al alemán- fue el francés, con los escritos de Madame de Staël, Benjamín Constant o Chateaubriand, precursores del mismo. Y, además, nos hallamos ante uno de los más virulentos -entendido este término en sentido literario-, pues en él se dan con más fuerza que en otros los elementos propios de la tendencia: la rebeldía, el hastío ante la vida que no satisface, el sentimentalismo y la ruptura con lo racional.

'El lago' es el título de uno de sus más célebres poemas

'El lago' es el título de uno de sus más célebres poemas

Y, a su vez, el primer género en mostrar los rasgos propios del Romanticismo es la poesía. En efecto, en los años que van de 1820 a 1830 –época en que el teatro toma el relevo-, se produce un estallido de lirismo, que cambia los moldes poéticos imperantes e incluso la forma de entender el género.

El primer ‘hijo del siglo’ –como se llamó a los románticos- que se internó por estos nuevos caminos fue Alphonse Marie Louis de Lamartine (Mâcon, Borgoña, 1790-1869), con sus Meditaciones poéticas, primer libro de una obra rica y abundante.

Lamartine era un borgoñón de la antigua pequeña nobleza provinciana y poseía la austeridad propia de esta clase. A diferencia de otros románticos, bohemios y, en algunos casos, no muy cuerdos, llevó siempre una vida ordenada y permaneció fiel a una sola mujer.


La poesía de Lamartine muestra la intimidad de su alma. El amor no correspondido, el tiempo que transcurre impasible, el otoño triste, transfiguración de su ánimo, al igual que la Naturaleza, son sus temas predilectos. Cualquiera de sus poemas muestra un alma dolorida y una densidad humana pocas veces igualada. Junto a ello, exquisitas descripciones de la mencionada Naturaleza y un tono delicuescente exento de altisonancias.

Pero el gran error de Lamartine fue entrar en política. En una época en que muchos literatos se dedicaban a la cosa pública, el poeta sucumbió a la tentación y, tras unos años en que fue idolatrado, su derrota electoral ante el futuro Napoleón III le arruinó para siempre.

Academia Francesa, de la que Lamartine fue miembro

Academia Francesa, de la que Lamartine fue miembro

Desde entonces, escribiría sin descanso para tratar de pagar sus deudas y, curiosamente, su pluma nunca se resintió del exceso de trabajo. Su poesía continuó por los mismos derroteros de siempre –la vulgaridad la aplicaba a otros escritos más comerciales-.

Legó, por tanto, una abundante obra lírica y composiciones como las contenidas en Armonías poéticas y religiosas, Jocelyn o La caída de un ángel se hallan entre las más notables de la poesía francesa de todos los tiempos.

Podeis leer poemas de Lamartine aquí.

Fotos: Lago: Yvescosentino en Flickr | Academia Francesa: Kimdokhac en Flickr

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