‘Diarios de juventud’, de Rainer María Rilke

Interesante testimonio del proceso de maduración artística del poeta, estos diarios poseen, además, toda la belleza de la escritura de Rilke.

diarios de juventud

Dentro de la literatura checa en lengua alemana y estableciendo un paralelismo, podríamos decir que, si Franz Kafka representa la cima de su narrativa, Rainer María Rilke (Praga, 1875-1926) constituye la cumbre de su poesía. Más aún, ambos se encuentran entre los más grandes escritores de la literatura universal del siglo XX, cuyas obras son constantemente reeditadas sin perder un ápice de vigencia.

Destinado a la carrera militar, Rilke abandonó la Academia de St. Pölten por cuestiones de salud, no sin antes calificarla de «abecedario de los horrores». Tras cursar estudios en las universidades de Praga y Munich, comenzaría un periplo por varios países de Europa que terminaría en París, donde fue secretario del escultor Auguste Rodin. Antes, había conocido a Lou Andreas Salomé, mujer fundamental en su vida.

Aquellos viajes fueron reflejados por Rilke en sus ‘Diarios de juventud’, divididos en tres partes: ‘Diario florentino’, ‘de Smargendorf’ y ‘de Worpswede’. En el primero de ellos, el poeta desata toda su exacerbada sensibilidad para describirnos las bellezas artísticas de la ciudad italiana, al tiempo que realiza agudas reflexiones estéticas. Por su parte, los dos siguientes son una suerte de autobiografía de su paso por esos dos lugares. Especial importancia tiene el de Worpswede, localidad cercana a Bremen, pues allí descubrió una colonia de artistas entre las que se encontraban la pintora Paula Becker y la escultora Clara Westhoff. Con ésta última contraería matrimonio y sería la que lo condujese a París.

Por si ello fuera poco, el contacto con aquellos creadores enriqueció artísticamente a Rilke y estos diarios constituyen un interesante testimonio de ello. Más tarde, llegarían las obras mayores del poeta entre las que se cuentan sus famosas ‘Elegías de Duino’, cuya redacción le llevó diez años, ‘El libro de horas’ o ‘Los sonetos a Orfeo’, así como su novela autobiográfica ‘Los cuadernos de Malte Laurids Brigge’, en la que narra sus primeros pasos y penurias al llegar a París.

A medio camino entre un romanticismo de corte místico y el simbolismo, la poesía de Rilke se centra en la vida humana en todas sus facetas y posee una calidad extraordinaria. Buena muestra de ello son las citadas ‘Elegías de Duino’, unánimemente consideradas una de las obras cimeras de la lírica del siglo XX. Por su parte, los ‘Diarios de juventud’ constituyen un impagable documento para entender el proceso de maduración de un gran escritor que posee absoluta vigencia.

Fuente: Letras S5.

Foto: Dorfun.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...