‘Dulce y sabrosa’, de Jacinto Octavio Picón

Integrante del Naturalismo español, Picón cuenta en la novela las andanzas de un don Juan que termina en el cebo de una avispada mujer.

dulce y sabrosa

El Naturalismo propugnado por Emile Zola no pasó entre los novelistas españoles de usar algunos artificios técnicos y teóricos tales como el influjo del medio o de la herencia en la conducta de los personajes y ello siempre de una forma muy velada. Así se aprecia en algunas novelas de Benito Pérez Galdós, Emilia Pardo Bazán o Clarín. Quizá, precisamente, los más fieles seguidores del autor francés haya que buscarlos entre los narradores de segunda fila.

Entre éstos últimos, destaca Jacinto Octavio Picón (Madrid, 1852-1923), hombre de amplia cultura (además de escribir, se dedicó a la pintura y a la crítica de arte) e ideas avanzadas que se había educado en Francia y que, ya adulto, vivió mucho tiempo en París trabajando como corresponsal para distintos diarios.

Activo republicano (fue diputado en Cortes) y anticlerical, Picón muestra en sus obras muchos más elementos del Naturalismo que otros colegas más destacados, si bien nunca llegó a los extremos de los militantes más radicales de esa corriente como Alejandro Sawa, Ernesto Bark o José Zahonero. Así se aprecia ya en su primer relato extenso, ‘Lázaro, casi una novela’, que narra la crisis de un joven sacerdote. Tras ella, vendrían ‘La hijastra del amor’, ‘Juan Vulgar’ o ‘La honrada’, títulos bastante indicativos de los temas en ellas tratados.

Pero su novela más lograda y la que le ha proporcionado mayor fama póstuma es ‘Dulce y sabrosa’, una amena historia sentimental sobre las argucias de una mujer para reconquistar a un moderno Tenorio. Don Juan de Todellas es la personificación contemporánea del legendario personaje: caballero galante, su única ambición en la vida es seducir a toda fémina que se cruza en su camino y, una vez logrado su objetivo, abandonarla. Sin embargo, con Cristeta Moreruela ha encontrado la horma de su zapato.

Ésta es una joven actriz de teatro que, como otras, cae rendida a los pies de Todellas. Tras dos meses de relación, ésta la deja como tiene por costumbre. Sin embargo, la muchacha urdirá una complicada trama para reconquistarlo. Aunque el argumento pueda parecer un tanto machista, no hay tal cosa pues las simpatías de Picón están con Cristeta. No en balde, era un defensor de la libertad femenina en una época en que tal cosa era casi una utopía. Además, la novela no pasa de ser un divertimento ameno, sin gran transcendencia literaria.

Fuente: Literalia.

Foto: Subtlepanda.

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