‘El jorobado’, de Paul Féval

Las aventuras de Enrique de Lagardére, un avezado espadachín que nada tiene que envidiar a los mosqueteros creados por Alejandro Dumas.

el jorobado

El siglo XIX fue pródigo en revoluciones políticas pero también literarias. La principal de éstas fue la aparición de la novela por entregas, también conocida como folletín, que surge en Francia cuando mediaba la centuria. Eran obras narrativas de carácter popular y precios económicos destinadas a las clases más humildes, que comenzaban a acceder a la Literatura al ir progresivamente alfabetizándose.

Grandes maestros del género fueron Eugenio Sue o Alejandro Dumas padre. Y tal fue su éxito que muchos escritores ya consagrados comenzaron a publicar sus obras de este modo, ya que les proporcionaba mucho más dinero (por ejemplo, en España, Manuel Fernández y González ganaba dos mil reales ?unos tres euros- diarios, cantidad hoy irrisoria pero muy importante a mediados del siglo XIX).

Junto a los autores franceses mencionados, otro folletinista ilustre fue Paul Henri Corentin Féval (Rennes, 1816-1887). Aunque había estudiado Leyes, pronto se dedicó a la Literatura. La primera novela por entregas que publicó fue ‘El club de las focas’ pero mayor enjundia tuvo la posterior ‘El Lobo Blanco’, título que obedece a su protagonista, un héroe albino que es uno de los primeros casos de la Historia de la Literatura que utiliza el cambio de identidad para impartir justicia, al estilo del posterior Zorro de Johnston McCulley. Posteriormente, publicaría otros muchos folletines, entre los que destaca ‘Los misterios de Londres’, que sigue la estela de la conocida ‘Los misterios de París’, del citado Sue.

Animado por el éxito, Féval intentó dejar este género popular para escribir novelas destinadas a un tipo de lector más culto. Así nació la que se considera su mejor obra: ‘El jorobado’, un relato de capa y espada al estilo de los libros de Dumas. Su protagonista es Enrique de Lagardére, famoso por su manejo de esa arma y maestro del disfraz. No hace falta señalar que la narración se halla plagada de conspiraciones, combates y acción. Tal fue el éxito que el escritor consiguió con ella que, durante mucho tiempo, la frase “si tú no vas a Lagardére, Lagardére irá a por ti” se hizo famosa en Francia.

Más aún, un hijo de Féval, llamado igual que él, trató de seguir la estela de esta novela continuando las aventuras del espadachín en ‘El hijo de Lagardére’. Ya convertido en una figura literaria en su país, Féval se convirtió al catolicismo y fue presidente de la Sociedad de Autores. También intentó ingresar en la Academia Francesa pero no lo consiguió.

Fuente: Bibliotheque des Grandes Aventures.

Foto: Bberburb.

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