‘En las orillas del Sar’, de Rosalía de Castro

El movimiento romántico vivió en España su momento de apogeo entre 1830 y 1850, pero, paradójicamente, los mejores frutos del mismo en cuanto a poesía son más tardíos: en efecto, Bécquer y Rosalía de Castro pertenecen ya a la segunda mitad del siglo, cuando el Romanticismo se ha hecho más moderado.
‘En las orillas del Sar’ es, probablemente el mejor libro de la poetisa gallega, el más íntimo y, en consecuencia, en el que más afloran sus angustias. Además es muy novedoso en cuanto a la forma, hasta el punto de que se ha considerado precedente del Modernismo.

El movimiento romántico tuvo en España su periodo álgido entre 1830 y 1850. Pero, como todas las corrientes literarias, resulta imposible circunscribirlo a unas fechas exactas. Así, podemos hablar de un Romanticismo tardío en nuestro país, que alcanza hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XIX.

Dentro de ese postrero Romanticismo es donde debemos incluir a dos poetas que, paradójicamente, constituyen, quizá, los mejores frutos poéticos del movimiento. Éstos no son otros que Gustavo Adolfo Bécquer y Rosalía de Castro. No obstante lo dicho, debemos hacer una precisión: si el Romanticismo de la primera época es tronante y exaltado, el de estos autores se caracteriza por el intimismo y la sobriedad expresiva, por una contención en el tono y en la utilización de recursos poéticos, que aparenta –sólo aparenta- sencillez, pero tras la que hay un ingente trabajo de depuración poética.

La vida de Rosalía de Castro marcará, además, las claves de su poesía. Nacida en Santiago de Compostela, el cuatro de febrero de 1837, figura, en su partida de nacimiento como “hija de padres incógnitos”. Ello no es cierto, pues, aparte de que siempre se ha sabido que su madre era María Teresa de la Cruz de Castro, hoy conocemos también la personalidad de su padre. Éste era el sacerdote José Martínez Viojo, que, en buena lógica en aquellos tiempos, no pudo legitimar ni reconocer a su hija, aunque sí sabemos que se preocupó de ella y encargó de su cuidado a sus hermanas, con las que Rosalía vivió hasta 1842. En este hecho ya encontramos una de las claves de la vida y la obra de la poetisa gallega. Al hecho de no tener un padre a su lado, hay que añadir los problemas que en la época le ocasionaría el ser hija de madre soltera.

En este sentido, Rosalía, además de su amor por ella, siempre tuvo agradecimiento a su madre por el modo en que ésta afrontó el desprecio de la sociedad, reconociendo el fruto de su desliz. En muchos de sus poemas encontramos mujeres enamoradas engañadas por el varón.

Parece que la poetisa recibió escasa formación. Sus biógrafos señalan que estudió en la Sociedad Económica de Amigos del País, pero tan sólo un poco de música y dibujo, junto a las letras básicas. Revelador de ello son las abundantes faltas de ortografía presentes en sus manuscritos.

En 1858, Rosalía se casa con Manuel Murguía. Este matrimonio, que parece no fue todo lo feliz que podía ser, sí es importante en la obra de la poetisa, ya que su marido fue para ella un apoyo constante a la hora de escribir y dar a conocer sus versos. No obstante sí debemos hacer un reproche a Murguía y es que éste, tras la muerte de Rosalía, destruyó todas sus cartas, impidiéndonos así profundizar en las reflexiones que la escritora haría en ellas sobre su vida y su obra. Así nos privó de un extraordinario caudal de información.

El matrimonio tuvo siete hijos, cinco niñas y dos varones. Por lo que sabemos, hubo entre Rosalía y su esposo, junto a muestras de cariño, algún que otro reproche y exigencia. No nos resistimos a reproducir este fragmento de una misiva de la poetisa a su esposo, por lo simpático del mismo: “Estando lejos de ti vuelvo a recobrar fácilmente la aspereza de mi carácter que tú templas admirablemente, y eso que, a veces, me haces rabiar, como sucede cuando te da por estar fuera de casa desde que amanece hasta que te vas a la cama, lo mismo que si en tu casa te mortificasen con cilicios”.

Rosalía murió el quince de julio de 1885.

La obra de la poetisa gallega, no muy extensa, se compone de novelas y libros de poemas.

Entre las primeras, de menor calidad que su poesía, cabe destacar la abundancia de elementos fantasiosos, poco frecuentes en la narrativa de la época: ‘La hija del mar’, de carácter folletinesco; ‘Flavio’; la costumbrista ‘Ruinas’; ‘El caballero de las botas azules’ y ‘El primer loco’.

En su poesía encontramos dos constantes temáticas fundamentales: la tierra gallega y sus costumbres, así como la añoranza de ella cuando está ausente, y la intimidad dolorida. Además, Rosalía ha sido calificada como precursora del feminismo y, por su cultivo de la lengua gallega, considerada –junto a Curros Enríquez y Pondalcreadora del “Rexurdimento” cultural de esta lengua.

Su primera compilación de poesías se publicó en 1857, con el título de ‘La flor’. A este libro siguió el pequeño tomo de poemas ‘A mi madre’, sentida muestra de dolor por su muerte. Pero donde Rosalía alcanza su más alta cima como poeta es en sus tres libros siguientes: ‘Cantares gallegos’ (1863), ‘Follas novas’ (1880) y ‘En las orillas del Sar’ (1884).

‘Cantares gallegos’ es una obra con importantes elementos costumbristas y de protesta contra la miserable vida del campesino gallego, que le obliga a emigrar. La mítica “saudade” de los habitantes de esa tierra está muy presente. Desde el punto de vista formal, presenta rasgos de la primitiva lírica galáico-portuguesa, en su vertiente popular, junto a destacadas innovaciones métricas.

‘Follas novas’, considerado uno de los mejores -si no el mejor- libro de poemas en lengua gallega, presenta la vida como dolor y el mundo como enemigo, en una linea intimista.

Por su parte, ‘En las orillas del Sar’ es un poemario escrito en su integridad en castellano. En él se recogen poemas anteriores y se añaden otros. En conjunto, las composiciones profundizan en sus temas característicos: se insiste en las ideas del sufrimiento como eje de la existencia humana y en la de la muerte. Son poemas desesperanzados, con una imágineria religiosa poco convencional. Tristeza, soledad, cansancio, son palabras muy repetidas en este libro, y, junto a ello, el anhelo de Dios, que le provoca dudas. En conjunto, estamos, quizá, ante su obra más metafísica. Galicia ya no está tan presente como en obras anteriores, aunque sí en algunas muestras.

Es igualmente destacable en este libro de poemas la novedad formal. Rosalía introduce nuevas estructuras: versos de dieciséis y dieciocho sílabas y los enlaza en estrofas nunca antes usadas, lo que otorga a estas composiciones una musicalidad precursora del Modernismo.

En conjunto, es, probablemente, el libro más estimable de la poetisa gallega y, sin duda, una de las cimas de la poesía española del siglo XIX, sin dejar por ello de tener actualidad y agradar su lectura hoy, pues sus temas son atemporales.

Lectura de la obra | ‘En las orillas del Sar’

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