‘Falconer’, de John Cheever

Un duro relato sobre la vida en la cárcel que se ha convertido en un clásico de las letras norteamericanas.

Cárcel

La crítica literaria, siempre aficionada a encasillar a los escritores en un grupo o generación, tiende a ubicar al norteamericano John Cheever (Quincy, Massachusetts, 1912-1982) en el denominado “realismo sucio”, corriente minimalista surgida en los años setenta del pasado siglo de la que son destacados integrantes Raymond Carver, Richard Ford o Tobías Wolff. Se trata de un error, pues pertenece -por edad y estilo- a la generación anterior.

No obstante, es una equivocación disculpable, pues se debe a que la obra de Cheever experimentó un inesperado auge de popularidad en esa época con la publicación, en 1977, de ‘Falconer’ y con la obtención, dos años después, del Premio Pulitzer por su colección de relatos titulada precisamente ‘Las historias de John Cheever’.

Pero los inicios literarios del escritor son muy anteriores. Concretamente, su primer relato breve data nada menos que de 1930. Se titulaba ‘Expulsado’ y recreaba una anécdota autobiográfica: su expulsión de la Academia Thayer por fumar, suceso que puso fin a su formación académica y, al tiempo, le dio la popularidad necesaria para dedicarse a escribir cuentos para periódicos y revistas. Ya en 1957 obtuvo uno de los National Book Award por su primera novela: ‘Crónica de los Wapshot’, historia de una familia de clase media que se traslada a la gran ciudad y debe adaptarse a su nueva vida. Su éxito lo prueba el hecho de que, años más tarde, escribió una secuela titulada ‘El escándalo de los Wapshot’.

A ésta seguiría ‘Bullet Park’, que lo consagró como retratista de la clase media norteamericana, con sus problemas y tribulaciones. Esta circunstancia, añadida a la hondura psicológica de sus obras, le valió el calificativo de “Chejov de los barrios residenciales”, que ha hecho fortuna pues frecuentemente se le denomina así.

A esa clase social pertenece Ezequiel Farragut, protagonista de ‘Falconer’, un antiguo profesor universitario adicto a las drogas que purga en la prisión así llamada el asesinato de su hermano. Se trata, por tanto, de un relato carcelario que nos presenta los esfuerzos de Farragut por recuperar su integridad moral pero también nos muestra la vida en la prisión. En este sentido, no faltan un puñado de personajes curiosos: el Pollo Número Dos, el Cornudo o Jody (amante del protagonista) entre los presos y el sádico ayudante del Alcaide y un comprensivo vigilante entre los trabajadores del centro. En suma, una obra compleja en la que Cheever revela toda su capacidad para profundizar en la mente humana cuando ésta se halla en situaciones extremas.

Fuente: Kirjasto.

Foto: Javier Rubilar.

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