José de Espronceda, biografía de un rebelde

Las filosofías idealistas que dieron lugar al Romanticismo también generaron una nueva mentalidad en las personas: el inconformismo, la rebeldía y el descontento ante la situación socio-política. Fruto de ello es la figura del conspirador, a la que Espronceda se ajusta como anillo al dedo, pues sus inicios como tal se remontan a la edad de quince años y, desde ese momento, hubo pocos complots en que no estuviese implicado.

La filosofía idealista de principios del siglo XIX –fundamentalmente, la de Fichte y Schelling– que dio lugar al Romanticismo también ejerció una fuerte influencia en las mentalidades, dando lugar al nuevo espíritu de la época, inconformista y rebelde. Y, fruto de éste, es la figura del conspirador, hombre insatisfecho con las circunstancias socio-políticas de su tiempo y que busca modificarlas a través de métodos revolucionarios.

José de Espronceda

José de Espronceda

En España, como en todas partes, se dieron muchos de estos personajes, pero, quizá, por su carácter de figura literaria de primer orden, uno de los más relevantes fue José de Espronceda Delgado (Pajares de la Vega, Almendralejo, Badajoz, 1808-1842), cuyo nacimiento el mismo año en que se inicia la Guerra de la Independencia parece una premonición de su espíritu belicoso.

Pese a que su padre, militar de profesión, lo encaminaba a la carrera de las armas, él prefirió la de las letras, estudiando con el poeta y erudito Alberto Lista. El hecho de haber presenciado la ejecución del militar liberal Rafael del Riego influyo, probablemente, en sus ideas radicales. Y, así, con tan sólo quince años, fundaría una sociedad patriótica de tintes masónicos: los Numantinos. Al ser descubiertos por el régimen absolutista, el poeta fue condenado a cinco años de reclusión en un convento de Guadalajara, del que saldría a las pocas semanas gracias a la influencia de su padre.

Marchó entonces a Portugal, donde conocería a Teresa Mancha, con la que mantendría una turbulenta relación. Más tarde, quizá siguiendo a su amada, pasó a Inglaterra y de allí a Francia, donde se cree que combatió en las barricadas de París durante la Revolución de 1830, que elevaría al trono a Luis Felipe de Orleáns.


Poco después, forma parte de la columna de liberales que, al mando del guerrillero ‘Chapalangarra’, tratan de entrar en España por los Pirineos para subvertir violentamente el orden absolutista. Fracasaron estrepitosamente, pero Espronceda consiguió no ser apresado.

Vuelve a Londres, donde Teresa se ha casado. No obstante, se fugan a París y, poco después, aprovechando una amnistía, regresan a Madrid. Tuvieron una hija, Blanca, pero no debía contar entre sus virtudes Teresa con la fidelidad y pronto huyó a Valladolid con un tal don Alfonso. Sin embargo, se reconciliarían por breve tiempo.

Versos de Espronceda en una calle de Madrid

Versos de Espronceda en una calle de Madrid

Tras separarse de nuevo, Espronceda ingresa en la Guardia de Corps, de donde sería –como no- expulsado por publicar una poesía liberal. Más tarde, participa en la fundación de varios periódicos y llega a ser diputado, al tiempo que ven la luz sus dos grandes composiciones: El estudiante de Salamanca y El diablo mundo. Tras regresar de una breve estancia en Holanda, muere en 1842, a la edad de treinta y dos años.

Como puede apreciarse en esta somera biografía, es difícil participar en tantas conjuras y conflictos en  una vida tan breve. Y es que Espronceda fue, sin duda, un hijo de su tiempo, un romántico de pura cepa.

Podéis leer una amplia biografía de Espronceda aquí.

Fotos: Espronceda: JWL0105 en Flickr | Versos de Espronceda: Carlos Viñas en Flickr

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