La montaña mágica, de Thomas Mann

La novela más conocida del alemán Thomas Mann nace con voluntad política y versa sobre el paso de la niñez a la madurez adulta. El protagonista, Hans Castorp, es ingresado en un Sanatorio de los Alpes suizos. Allí conocerá a una serie de personajes de diferenets ideologías que le servirán como mentores y a partir de los cuales el jóven conformará sus propias ideas sobre el mundo.

Entre los desgraciados vaivenes de la Primera Guerra Mundial, el alemán Thomas Mann escribiría su más célebre novela: La montaña mágica. La historia del muchacho Hans Castorp, que es ingresado en un sanatorio de los Alpes suizos, ha sido considerada por muchos como una de las novelas más importantes de la primera mitad del siglo XX. El propio autor habla de su obra como una “novela del tiempo”, por la reflexión que se hace en torno a conceptos como la muerte, la enfermedad o el mismo paso del tiempo. Los críticos pronto la catalogaron como una “Bildungsroman” o, lo que es lo mismo, una novela de aprendizaje. Así, el personaje evoluciona en muchos aspectos y pasa de la niñez a la madurez adulta durante su estancia en el sanatorio.

Portada del libro

La historia se inspira directamente de la vida real. La mujer de Mann, Katia, estuvo ingresada en un sanatorio cerca de Davos. La correspondencia que mantendrían ellos dos, en la que la esposa le narraba sus experiencias en la clínica, servirían de inspiración para el inicio del manuscrito. En él se plasman de manera explícita los pensamientos políticos del propio Mann, sobre todo a través de dos personajes: Settembrini y Leo Naphta, que se disputan el rol como tutores del joven Castorp. Mientras Settembrini personaliza los valores de la burguesía (a los que Mann se adscribe), Naphte evidencia las contradicciones de los pensamientos absolutistas.

Así, Settembrini intenta inculcar a su discípulo toda una tradición humanista basada en los conceptos de democracia e ilustración. Por otro lado, el pensamiento de Naphta está formado por una mezcla de ideas anarquistas, comunistas y fascistas. Un pensamiento lleno de contradicciones y presupuestos absolutistas que evidencian lo que el propio Mann pensaba en aquella época de la República de Weimar. Es curioso observar cómo el personaje de Naphta es un judio que postula determinadas ideas de corte fascista, lo que ya hizo el autor en Doktor Faustus (1947).

Finalmente, Hans Castorp se ve confrontado a la femineidad como parte de su formación. Ella es Clawdia Chauchat, una vampiresa enfermiza cuya función es la de absorber la vitalidad del héroe a través de su propia atracción sexual. Clawdia es el elemento sensual de la novela, el descubrimiento del amor físico por parte de Castorp. Sin embargo, su amor por ella se iniciará porque le recuerda a un compañero de la infancia. Con lo que se evidencia la bisexualidad del protagonista.

Foto del autor en 1939

Así, a través de las conversaciones de Hans con sus mentores y con otros personajes, se reflexiona alrededor de la política, el amor, el arte o las ideologías. Pero eso solo será posible en un estadio simbólico definido por el Sanatorio, enclave alejado de la civilización. Cuando Hans Castorp alcance la madurez se dará cuenta de que todo lo que ha aprendido no sirve de nada: nos encontramos en los albores de la primera de las contiendas mundiales, donde los valores humanistas ya no tienen cabida y la individualidad se ve borrada de un plumazo.

Foto de Mann por Wikipedia Commons en Wikipedia

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