La muerte de Artemio Cruz de Carlos Fuentes

La muerte de Artemio Cruz fue escrita en 1962 por Carlos Fuentes. Esta novela cuenta los últimos instantes de la vida de Artemio Cruz, un empresario y político mexicano que destaca los momentos más importantes de su vida en su lecho de muerte. Mientras tanto, se lamenta de su descomposición como ser vivo y como persona. Este relato es, a la vez, un retrato de la Historia Contemporánea de México y una denuncia de la corrupción humana.

El escritor Carlos Fuentes

Carlos Fuentes (Panamá, 1928) escribió en 1962 La muerte de Artemio Cruz, una de las novelas más representativas de la cultura de la América Contemporánea. Aunque nació en Panamá, y a pesar de haber vivido en diversos países debido a las funciones diplomáticas de su padre, su patria es México. Son numerosas las obras que ha dedicado a la tradición mexicana, como la obra Chac Mool y otros cuentos, el ensayo Tiempo mexicano o la más reciente Adán en Edén, que le han valido para ser nombrado miembro honorario de la Academia Mexicana de la Lengua. En la obra de la que aquí hablamos, el escritor, ganador del Premio Cervantes en 1987, realiza una visión panorámica de la Historia del México contemporáneo a través de los recuerdos de su protagonista. Artemio Cruz es un industrial y político que poco antes de morir rememora las etapas más importantes de su vida. Esta evolución vital, que parte de la Revolución Mexicana y culmina con su transformación en un personaje corrupto y oportunista, no es sino la descripción de la Historia política de México desde principios del siglo XX.

Dos son los pensamientos que le sobrevuelan a Artemio Cruz en su lecho de muerte. El primero simboliza la podredumbre del alma, al rescatar los momentos más destacados de su agitada vida corrupta. El segundo hace alusión a la desintegración material, al agonizar por la descomposición de su cuerpo. Narrado a caballo entre los acontecimientos presentes y los hechos pasados, el texto es una interesante propuesta de simbiosis entre el proceso destructivo de lo interno –la dignidad humana– y lo externo –la sociedad–.


Aparte de novelas como La muerte de Artemio Cruz, Carlos Fuentes también escribió ensayos y obras de teatro. Sin embargo, quizás, lo más destacable de su faceta pública sea su función como diplomático. Fue embajador de México en Francia, abriendo las puertas de la embajada a los refugiados políticos de América Latina y a los exiliados del régimen franquista en España. De hecho, en 1977 renunció a su cargo de embajador en Francia como protesta ante el nombramiento como embajador de México en España del ex presidente Díaz Ordaz, principal responsable de la matanza en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco de 1968 –en la que fallecieron cientos de personas que participaban en el movimiento estudiantil de México–.

El compromiso social de Carlos Fuentes se ha evidenciado tanto en su vida pública como en su obra. Es posible que La muerte de Artemio Cruz sea el mejor ejemplo novelado del rechazo que sentía Fuentes por la corrupción de las personas, sin embargo más evidentes aún son sus ensayos sobre políticos contemporáneos como George Bush.

Foto: Gustavo Benítez en Wikimedia

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