‘¡Qué verde era mi valle!’, de Richard Llewellyn

Convertida en un clásico del cine por John Ford, ‘¡Qué verde era mi valle!’ nos muestra los conflictos laborales de los mineros que trabajan en una pequeña e idílica comunidad del sur de Gales.

Una mina de Gales
Una de las fuentes argumentales de las que beben los novelistas es la realidad que les rodea y, de forma muy especial, los problemas de la sociedad de la que forman parte. Y, en una época tan convulsa como la Revolución Industrial, es lógico que  la narrativa se hiciese eco de los conflictos laborales entre obreros y patronos. Así, la precaria situación de los mineros que extraían el carbón constituye la trama de grandes novelas como ‘Germinal’, de Emile Zola o, en un sentido más bucólico y de defensa de lo tradicional, ‘La aldea perdida’ de Armando Palacio Valdés.

Como ellos, aunque posteriormente, el británico Richard Llewellyn (Hendon, 1906-1983) también se ocupó de este tema en ‘¡Qué verde era mi valle!’, un relato publicado en 1939 que ganó enorme popularidad al ser llevado al cine por John Ford dos años más tarde.

Llewellyn conocía muy bien la precaria situación de los mineros del sur de Gales, pues él mismo había trabajado durante un tiempo en una mina de carbón. Fue tan sólo una de sus ocupaciones, ya que también estuvo empleado en distintos hoteles, fue militar durante la Segunda Guerra Mundial y, tras ella, se ocupó de cubrir los Juicios de Nüremberg como periodista. Finalmente, este trotamundos que también trabajó como guionista de Hollywood, pasó sus últimos años en Israel.

‘¡Qué verde era mi valle!’ Se centra en la vida de la familia Morgan, cuyos integrantes masculinos son todos mineros en el sur de Gales. Están orgullosos de su oficio y de respetar las tradiciones pero, cuando los salarios bajan, se produce una discrepancia entre el padre y los hijos: mientras éstos defienden la afiliación sindical como forma de luchar por sus derechos, el cabeza de familia no quiere saber nada de sindicatos, algo demasiado moderno para sus ideas.

A diferencia de la citada ‘Germinal’, en la novela de Llewellyn no se cargan las tintas en el aspecto político ni social. Se trata más bien de presentar la idílica aunque dura vida de esa localidad galesa narrada por, Huw, el hijo pequeño. De hecho, en la obra destacan las maravillosas descripciones del paisaje y las costumbres de sus habitantes y, en este sentido, se la ha calificado también como una defensa de la comunidad nacional galesa frente a la todopoderosa Inglaterra, pues, aunque Llewellyn nació en Hendon, sus padres eran de aquellas tierras. En cualquier caso, ‘¡Qué verde era mi valle!’ es una bellísima novela.

Fuente: Helium.

Foto: Capt. Gorgeous.

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