Reglas de orthographia, diccionario y arte del idioma othomí de Luis de Neve y Molina

La lengua othomí no es una lengua muerta, pues hoy en día cientos de miles de personas aún la hablan. Esto es posible gracias a la labor de personas como Luis de Neve y Molina, quien en su Reglas de orthographia, diccionario y arte del idioma othomí nos permite conocer un idioma minoritario como éste. Mesoamérica alberga una gran cantidad de lenguas, de ahí la riqueza de su cultura.

Portada del libro de Luis de Neve y Molina

La lengua otomí, que se extiende por comunidades rurales de los actuales estados mexicanos de Hidalgo, México, Puebla, Tlaxcala y Veracruz, entronca con el grupo de lenguas otomanques, que también incluye otras familias lingüísticas como el mixteco o el zapoteca.

No siendo el primer estudioso de la lengua otomí, y antecedido por autores como fray Alonso Urbano, que escribió un Arte breve de la lengua otomí y vocabulario trilingüe español-náhuatl-otomí en el siglo XVII, el Licenciado Don Luis de Neve y Molina es considerado como el “Catedrático Propietario de dicho Idioma”. Con él, se inician una serie de estudios sobre esta lengua, desplazada, hasta entonces, por el interés que despertaban otras lenguas como la mexicana.

La obra de este intérprete, Reglas de orthographia, diccionario y arte del idioma othomí, la cual hace una referencia a las Introductiones latinae de Antonio de Nebrija, fue editada por primera vez en 1767, versión que aquí os doy a conocer. El libro se divide en tres partes, tal y como indica su título: ortografía, diccionario y reglas gramaticales, cada una de las cuales tiene una función esencial en el aprendizaje de la lengua otomí. Consciente de la dificultad de trabajar con un idioma extraño, sin apenas fuentes bibliográficas, y ante el riesgo de caer en un error continuo de interpretación del otomí, el autor sale en defensa del incalculable valor de esta lengua, que aún, hoy día, se sigue hablando por cerca de 300.000 personas. Estamos ante el primer Arte impreso de este idioma, a partir del cual se van a producir distintos vocabularios y gramáticas, la mayoría desaparecidos.


Es conocido el interés por conservar las lenguas americanas previas a la conquista de América. En el Imperio Azteca la lengua dominante fue el náhuatl, idioma sobre el cual se legisló de forma continuada tras la llegada de los españoles al continente. El náhuatl se alternó con el castellano como el medio más adecuado para instruir a los indígenas en sus deberes como cristianos y como súbditos de la Corona. Por este motivo, por el hecho de que el náhuatl es la lengua más conocida de la Mesoamérica preshispánica, la obras de Luis de Neve y Molina, Reglas de orthographia, diccionario y arte del idioma othomí, cobra un valor especial. Sin duda, estamos ante un documento histórico, esencial para conocer el othomí del siglo XVIII y para que esta lengua minoritaria no se haya perdido en el olvido.

Foto: unknown

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